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Sábado , 22.09.2018 / 12:49 Hoy

Doble fondo

Guerra de Calderón. Y Peña. Y de AMLO, Anaya o Meade…

Juan Pablo Becerra-Acosta

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Este domingo mis compañeros reporteros Rafael López y Mariana Hernández publicaron el Recuento MILENIO, que cada mes, desde 2007, enumera las ejecuciones perpetradas con el sello del narco, del crimen organizado. También recopila los asesinatos producto de enfrentamientos entre bandas y células delincuenciales, o los caídos en combates entre cuerpos policiales y militares contra sicarios. La noticia es mala, muy mala: a ocho meses de que concluya el sexenio de Enrique Peña Nieto, el número de muertos de esta índole ya superó la cifra registrada durante todo el mandato de Felipe Calderón.

Los datos: de diciembre de 2012 a marzo de 2018, el Recuento MILENIO contabilizó 54 mil 993 homicidios relacionados con el crimen organizado. En la pasada administración la cifra fue de 53 mil 105 casos. Son mil 888 más en el actual gobierno. De seguir la tendencia actual, podrían sumar entre 61 mil y 62 mil, un incremento de alrededor de 16 por ciento.

La llamada “guerra de Calderón”, sí, se convirtió… en la “guerra de Peña Nieto”. Pero no solo de ambos, también de todos los gobernadores (de todos los partidos), cuyos estados son escenarios cotidianos de cruentas batallas criminales y de durísimas escaramuzas contra fuerzas del orden. Y ellos, los góbers preciosos, ni se inmutan. Les vale. No hacen nada.

¿Por qué sucedió esto, la guerra? Aunque muchos adalides de la comentocracia y algunos redactores de libros de ocasión no lo quieren aceptar, México se convirtió en un país de consumo. No lo reconocen porque en las mediciones los encuestados… niegan que consuman. Genios, ¿qué esperaban? “Sí, señor encuestador, me meto dos churros al día, una tacha los jueves, y dos grapas de coca viernes y sábados. Los domingos, nomás chelas”.

Los cárteles y sus bandas locales ya se pelean la mayor parte del territorio, como recordó ayer, en otro texto, el reportero Rubén Mosso: la PGR ha documentado que hay 36 células criminales que pertenecen a nueve cárteles, los cuales han extendido operaciones a 19 de las 32 entidades. Muy lejos quedaron aquellos tiempos con un par de cárteles.

Ahora los narcos no solo se disputan las rutas hacia Estados Unidos de los derivados de la amapola, la coca y las metanfetaminas, sino que rivalizan por los mercados de Playa del Carmen, Tulum, Cancún, Cuernavaca, Acapulco, Los Cabos, Puerto Vallarta, Tijuana, Zihuatanejo, Mazatlán, CdMx, Monterrey, Guadalajara, Valle de Bravo, cualquier ciudad donde los turistas consuman drogas (o sea, todas), más las capitales donde los lugareños se revientan los fines de semana y también se meten de todo (es decir, todas las ciudades grandes, medianas y varias pequeñas). Por eso México es escenario bélico.

Además, esa guerra criminal se balcanizó y creó el peor de los mundos: los grandes capos, receptores de las mayores ganancias del narcotráfico hacia Estados Unidos, permiten que jefes de plaza y líderes de células y sicariatos hagan negocios paralelos con extorsiones y secuestros que asuelan comunidades enteras, tanto urbanas como rurales.

De ahí tantas balas, tantos descuartizados, tanta sangre, tantos desaparecidos. Por eso tanto dolor. Por eso la guerra, que fue de Calderón y luego de Peña Nieto (y los góbers), y que será también de Andrés Manuel López Obrador, Ricardo Anaya o José Antonio Meade.

A ver cómo le hacen los candidatos y los nuevos góbers chulos porque, con las ocurrencias y el voluntarismo estéril que han ofrecido hasta ahora, es probable que el Recuento MILENIO dé a conocer, en abril de 2024, que ya hubo 60 mil ejecutados más. Y quizá informe que, desgraciadamente, se volvió a romper otro récord de terror y sangre…

jpbecerra.acosta@milenio.com
Twitter: @jpbecerraacosta

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