• Regístrate
Estás leyendo: El calvario del wifi en Cuba...
Comparte esta noticia
Viernes , 20.07.2018 / 08:24 Hoy

Doble fondo

El calvario del wifi en Cuba...

Juan Pablo Becerra-Acosta

Publicidad
Publicidad

Hace un año y medio vine a La Habana para cubrir el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos. No padecí demasiado para trabajar, mientras operó una sala de prensa instalada en un hotel donde había servicio de internet. No era muy veloz, pero funcionó.

Una semana antes de mi llegada a la isla había sucedido algo largamente añorado por los cubanos: el gobierno abrió el acceso a internet. Sí, previamente el wifi estaba restringido a ciertos hoteles y oficinas de Estado.

Usted pensará que entonces la gente podía navegar por 3G o 4G. Ajá. No hay tal cosa. La vida aquí transcurría sin todo eso que para usted es algo usual, algo normal en la vida cotidiana: enviar correos electrónicos, conectarse a las redes sociales, ver portales de internet, chatear.

¿Se imagina un día, dos días, un año, tres años sin WhatsApp? ¿Sin Facebook, Twitter, Instagram? ¿Spotify? ¿Los más jóvenes sin Snapchat? ¿Vida sin YouTube? ¿Meses y meses sin ver los periódicos en sus portales? ¿Concibe usted pasar un sexenio sin navegar en Google buscando algo?

¿Todas esas herramientas tecnológicas eran mecanismos del imperialismo para hacernos bobos?

Cuando pregunté a funcionarios por qué tales restricciones, lo que escuché fueron frases como que era culpa del embargo, de la carencia de tecnología, porque había que dedicar recursos a otras prioridades.

Lo que oí en las calles fue diferente: se trataba de miedo. Sí, miedo del régimen cubano a la libertad que ofrece internet. Miedo a que la población tuviera contacto con las noticias que no son propaganda de Estado (aquí todos los medios son del Estado, por tanto no hay libertad de prensa). Miedo a que organizaciones anticastristas hicieran del internet un anzuelo para reclutar adeptos que empezaran a inocular ideas desestabilizadoras en la antilla. O al menos, pensamientos democráticos como se conciben fuera de aquí: la posibilidad de elegir gobernantes con diferentes programas de gobierno.

En 2015, al iniciar el internet para toda la gente, solo había cuatro puntos de wifi abiertos en La Habana. Imagine que solo hubiera cuatro puntos para conectarse en su ciudad. Me informan que hoy ya son decenas en espacios públicos como parques. He recorrido varias zonas y sí, pero ahora el desabasto consiste en la potencia. Una aglomeración y a ver si usted logra enviar una fotito por el WhatsApp.

En las ciudades más grandes de las provincias que he recorrido estos días también hallé wifi en algunas plazas, pero lo mismo, con una navegación no lenta, lentísima, a veces imposible.

Estos días de la cobertura de la muerte de Fidel Castro fueron, técnicamente, un calvario para enviar imágenes de televisión. Un calvario de horas y horas. Y más porque se paga por ese servicio: dos dólares la hora, y eso cuando hay disponibilidad de tarjetas con claves que son indispensables para conectarse, tarjetas que no hay nunca, y por tanto hay que comprarlas a tres dólares en el mercado negro.

Pero bueno, nosotros ya nos vamos...

jpbecerracostam@prodigy.net.mx
twitter.com/@jpbecerraacosta

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.