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Lunes , 25.06.2018 / 03:37 Hoy

Columna de Juan Noé Fernández Andrade

No se olvida, pero…

Juan Noé Fernández Andrade

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Este viernes se cumplieron 47 años de los aún impunes crímenes de Estado perpetrados en jóvenes estudiantes y en simpatizantes del Movimiento Estudiantil de 1968 (que pronto se convirtió en una movilización urbano popular) en la capital del país.

El ambiente social no era diferente al de hoy, si bien pudiera parecer que en este 2015 hay más apertura del régimen. Al final, los estudiantes universitarios mexicanos, en su inmensa mayoría, desde aquella década, padecen y arrastran los mismos problemas –si acaso concluyen su licenciatura-: desempleo, bajos salarios, escasas oportunidades, abandono de sus ciudades y familias, otros a quienes su magra economía impide continuar el camino; y, desde luego, el asunto político, el manejo gubernamental autoritario, la partidocracia, la reedición de acciones oficiales para mantener el poder sin dar resultados concretos a tantas necesidades sociales y económicas de la población.

En materia de economía y finanzas, la bipolaridad del sistema continúa: los más pobres ahora son miserables, y los más ricos son más ricos. Somos, todos, un círculo inercial envolvente.

El modelo económico es causa de los altos índices de pobreza y, también, del disparo de la delincuencia. No, el 2 de Octubre no se olvida. No podrá olvidarse con la realidad en las calles, en el campo, en la zona rural, en la corrupción, en la omnipresencia militar, en la pésima procuración y administración de la justicia, y en un largo etcétera. Pero ante todo, en la desesperanza de la población, educada o acostumbrada al sometimiento. Y, también, la parcialidad en la participación.

Entre los universitarios locales se notó la diferencia: unos poquitos privados recordaron a los desaparecidos de Ayotzinapa en la Ibero Torreón; y otros poquitos públicos marcharon de la Eiffel a la Plaza de Armas. ¿No pudieron platicar para ser una sola voz? ¿Por qué? Eso es flotar en medio de la política del caos del gobierno federal.

Otro tema. Volteemos la mirada a la propuesta cultural en Lerdo, Gómez Palacio, Torreón y San Pedro. En su diversidad y niveles está el caminito a recorrer. Como los tamales: hay de chile, dulce y manteca.


ferandra5@yahoo.com.mx

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