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Domingo , 16.12.2018 / 14:14 Hoy

Columna de Juan Noé Fernández Andrade

Campañas humillantes

Juan Noé Fernández Andrade

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Se puede entender, sin justificar, la obsesión de los políticos, de la clase política en general, por el poder. Por eso se inventan y reinventan todos los días a cada instante.


Por eso mienten, engañan y disimulan. Para eso están ahí, en una supuesta militancia partidista que, a muy pocos premia si no se alinean o se suman a las cúpulas.


Tienen que pertenecer a los grupúsculos, a las sectas o camarillas y hacer la tarea que les impongan, sana o insana, y que posiblemente los lleve a alcanzar sus ambiciones.


Lo que estamos viendo en días recientes en las campañas electorales de los candidatos presidenciales es apenas un botón de muestra de la mezquindad, ruindad y la desmedida ambición de unos y otros con tal de llegar a tan ansiados y disputados cargos. Un capítulo humillante que se replica en Torreón por la elección de alcalde. Así, la democracia es una palabra abstracta, hueca. Las campañas de proselitismo federal y local no son una contienda leal y ética sino que deriva en lo contrario, hasta la traición.


Tampoco basta con sabernos corruptos ni que la monumental injusticia e impunidad en que sobreviven millones de mexicanos nos sirvan de acicate para enmendar actitudes y modificar conductas.


El sistema político, otra vez, la partidocracia, ha provocado grietas y desigualdades sociales con índices de pobreza, marginación y violencia a la alza y que, contra lo que digan en Los Pinos, el desempleo se mantiene como una inflación que afecta a los más vulnerables. ¿Qué cosas, verdad?


Mientras las multimillonarias utilidades netas de bancos y grandes empresas sólo enriquecen a unos cuantos, el aumento raquítico al salario mínimo causa inflación. Muy poco –o nada- en términos reales pueden argumentar los gobiernos desde el salinismo hasta hoy en cuanto a productividad y desarrollo nacional.


Son 21 millones de compatriotas (17.5 por ciento de la población) cuyos ingresos no les permite comer lo mínimo y de milagro sobreviven. ¿Llegó la hora de buscar otro camino que dé rumbo al país y su gente?


ferandra5@yahoo.com.mx

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