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Lunes , 10.12.2018 / 22:30 Hoy

Instinto de conservación

Inicia López Obrador, iniciemos ciudadanía

Juan Miguel Alcántara Soria

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Sábado 1 de diciembre. Mi hija María y yo seguimos la toma de protesta del presidente López Obrador. Desayuno en el “Ivoire”, frente al Parque Lincoln, Cd. de México. Ella, joven inteligente, informada, con criterio y carácter, y gran conversadora. De manera ágil me comunica su opinión sobre tópicos que aborda el Presidente de la República estrenado. Primero que le sobresalta, su reiteración de compromiso de nuevas refinerías petroleras. Ella habla alto por su generación: El petróleo es recurso no renovable y finito, necesitamos pelear por la calidad de aire y agua de próximas generaciones, y defender lo defendible de reforma energética; al paso que vamos en 2100 el planeta será inhabitable para la humanidad.

Una pareja francesa al lado escucha y asiente cuando expresa que por el Acuerdo de París los países se propusieron metas en disminución de huellas de carbono para el 2020,incluso algunos (Holanda, Bélgica) buscan eliminar uso de combustibles fósiles (petróleo) para entonces. Concluyó: hacer más refinerías nos costará calidad de vida a próximas generaciones. “Este gobierno será recordado como corresponsable de genocidio ecológico”; incomodó a algún próximo.

También reconoció coincidencias en priorización de atención a mayorías pobres-en varios aspectos es y se siente de izquierdas-. Tuvo otros posicionamientos; al final del discurso me dijo: como ciudadanos tenemos derecho de participar y responsabilidad de cuidar nuestros derechos, con independencia de quien sea presidente.

Caminando hacia depa en Anatole France me expresó: seamos críticos, no criticones; reconozcamos nuestros errores y con respeto señalemos los de autoridades. Los demócratas debemos participar pensando en el bien de todos, por encima del beneficio personal.

También con alumnos y amigos he opinado: vivimos un cambio de época, no época de cambios, a nivel mundial como nacional; y existen cambios para mejorar y otros para cuestionar. Un ejemplo entre infinidad: la familia está dejando de ser célula de sociedad: los jóvenes ahora se aparean, emparejan o empatan con abierta libertad, pocos se matrimonian; de compromisos para toda la vida, hijos, tareas domésticas sexistas, ya no se habla. La diversidad sexual, el empoderamiento de mujeres o el sentido de pertenencia al género humano por encima de otras pertenencias se normalizó socialmente, por mencionar datos pre-políticos.

Ya en lo político, pregunté telefónicamente a mi madre ese día su opinión del discurso presidencial y contestó: “mucho ruido, nada de nueces”. Inquiero por qué: “no nos dijo ningún cómo le va a hacer. A pretendientes de mis hijas pregunté cómo las cuidarían, además de quererlas mucho. El presidente no dijo cómo concretará tanto rollo”. También se dolió de que él mantendrá dividida a su familia entre apoyadores y críticos. Mi hija, mi madre o yo, somos conscientes de que éste sábado el poder político se concentró de manera absoluta como no vivíamos desde tiempos pre-neoliberales a los que López Obrador se refirió emocionado al mencionar a Ortiz Mena, abogado y secretario de Hacienda hasta Díaz Ordaz. Ahí están perfiladas cartas de navegación.

Soy ciudadano -aparte abogado- y coincido en que López Obrador está tomado decisiones irracionales e ilegales (perdonar corruptos, iniciar obras sin conocer impacto ambiental, descalificar críticos, polarizar sociedad). Seamos pueblo, exijamos legalidad, respeto entre poderes y al federalismo, y sobre todo, a nuestras libertades. Iniciémonos ciudadanos informados que no callan y se organizan. Y podríamos llegar a buen puerto, a pesar de tripulación.

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