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Lunes , 22.10.2018 / 16:06 Hoy

Columna de Juan María Naveja Diebold

Realidad estadística

Juan María Naveja Diebold

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En mi columna pasada describí como la correlación entre la raza caucásica y la industrialización de sus naciones ha justificado una suposición de superioridad racial durante siglos. En el artículo mencioné que el manejo actual de datos como hechos (ver Big Data) nos pone en peligro de generar conclusiones igual de arrebatadas y tomarlas como verdades universales.

Veo tres caminos con los que las personas adoptamos nuestras versiones de la realidad: lo que vemos cotidianamente, las manzanas crecen en árboles; lo que respaldamos con algún dato, los manzanos dan fruta en el otoño; y lo que validamos científicamente, los manzanos producen bajo una serie de circunstancias que pueden darse natural o artificialmente.

Hay una derivación natural de estas conclusiones, pero no todas son ciertas. De la observación podríamos esperar que todos los árboles den manzanas, de la medida se podría creer que es el calendario o la intervención divina la que hace al manzano dar fruta, es solo con la comprobación estadística que podemos entender y, quizás más importante, cultivar manzanas.

El problema que ha generado la disponibilidad de datos es que hemos adoptado una expectativa de verdades absolutas y déjenme decirles que ni siquiera las pruebas estadísticas más contundentes crean una verdad absoluta ya que no nos explica por qué existe una manzana (o la humanidad). En el pasado la gente tenía fe y sabía que era fe, quizás hay quienes morirían antes de aceptar que sus creencias eran falsas, pero no argumentaban que esas creencias estaban demostradas (incluso era motivo de orgullo creer en algo que no se podía demostrar, lo que tiene sus propios problemas). Hoy en día, cualquier idiota que aprende a dividir cree que puede explicar todos los acontecimientos en el mundo.

Culpo a los académicos que sí entienden lo difícil que es demostrar algo científicamente y por su propia frustración de lo lento y laborioso que es el proceso científico se han dado a pontificar llegando a grandes conclusiones basadas en correlación cuando la primera lección de cualquier científico es que correlación no establece causalidad.

También tenemos responsabilidad todos los pedantes pseudo-intelectuales como yo que tomamos unos cuantos datos e inferimos conclusiones enormes para respaldar nuestra visión del mundo. Lo peor de todo es que hemos perdido credibilidad.

Son los AMLO y los Trump del mundo que viven en el primer nivel de realidad, van y agitan a la gente que lleva toda su vida esperando que alguien que creen importante valide lo que ven sus ojos, aún mejor si esto contradice a los pomposos intelectuales que son demasiado orgullosos para reconocer las limitantes de su conocimiento y su igualdad con los que no lo poseen.

La revolución estadística es una excelente herramienta para la humanidad. Después de todo, es mejor tomar decisiones, por ejemplo, de negocios sabiendo que se dan las manzanas en el otoño que simplemente estar parado debajo de un árbol esperando, pero nos hace falta aterrizar su potencial.

No tenemos todos los recursos, estamos viendo elección tras elección que las encuestas electorales están pésimamente realizadas, no están ni cercanas a una muestra aceptable para pronosticar resultados y no habría problema, si se publicaran como lo que son, una curiosidad, no una realidad. Así que la próxima vez que alguien les diga: leí en un estudio, escuché en las noticias, según esta institución… Tómenlo por lo que es, un dato inexacto que puede sugerir una posibilidad y nada más.

juanmaria7@gmail.com

www.osomaloso.com

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