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Lunes , 24.09.2018 / 16:52 Hoy

Autonomía relativa

Gobierno hamletiano

Juan Ignacio Zavala

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Entre las muchas paradojas que se dan en nuestro país de manera cotidiana tenemos la de que un gobierno que destaca por su frivolidad y falta de cultura está resultando profundamente hamletiano —quizá en homenaje al aniversario luctuoso del genial escritor inglés. La inacción es parte de su quehacer. Está paralizado ante los hechos. De pronto le surge una idea de acción y la anuncia (el diálogo se ha agotado y cosas por el estilo) para sumergirse de nuevo en la parálisis.

El problema de no hacer nada, de no tomar decisiones, es que acaban por enfurecer a quienes están a favor o en contra de determinada solución a algún problema. La CNTE reta al gobierno. La gente que no tiene nada que ver con la CNTE y no quiere nada con el gobierno —la mayoría de los ciudadanos— resulta víctima de las amenazas de la coordinadora y de la falta de decisión gubernamental. Paralizan carreteras, vías de tren, ciudades enteras. Quienes las padecen son los ciudadanos. Las protestas de los maestros incluyen la comisión de diversos delitos. Se cometen robos abiertamente a la luz de día. Decenas de camiones están en posesión de los bandoleros sin que la autoridad los quiera rescatar. La gente desprecia a la CNTE, pero le teme porque sabe que ante un conflicto con ellos, la autoridad estará del lado de la coordinadora, no de los ciudadanos. Paralizado, el gobierno enfurece a los dos.

Lo mismo sucede con las elecciones en Estados Unidos. No tomar definición alguna es lo peor. Se entiende la dificultad que encierra el problema. Irse contra Trump no traerá beneficios si el idiota ese gana, pero no defender al país frente a las agresiones resulta dramático. Curiosamente la tibieza gubernamental ha encontrado defensores como Juan Pardinas —destacado alumno de la escuela de retórica Dresser—, que incluso dice que si gana el loco y la canciller Ruiz Massieu le ha dicho sus verdades tendría que renunciar. ¿Y cuál es el problema? Precisamente parte de su papel es defender a los mexicanos y si tiene que renunciar por eso nadie se lo cuestionará. Si Trump gana, el presidente Peña deberá defender con ahínco al país, pues la situación no será nada agradable. No pelearse tiene sentido para un jefe de Estado, pero no defender a su país es un contrasentido. No estamos hablando que nos insulta el pobre diablo que hunde a Venezuela en la miseria, hablamos del posible presidente del país vecino que es la potencia mundial. Si el silencio es estrategia deberían explicarla porque parecen paralizados, asustados. No tener opinión sobre lo que sucede en las elecciones de Estados Unidos es un despropósito. Pensar que luego los gringos se van a meter aquí es algo de mediados del siglo pasado. EU enfrenta una de las decisiones locales más graves de su historia. El presidente Obama lo dijo en su discurso en Filadelfia: no están ante una elección común y corriente. El mundo está pendiente de lo que vaya a pasar y el gobierno mexicano no tiene opinión, manda sus respetos a los competidores y ofrece desde ahora diálogo al loco. Se agradecería un poco de dignidad.

Los dos eventos arriba señalados son solo un reflejo de la parálisis hamletiana de este gobierno. Lo mismo pasa en la corrupción, en la inseguridad. Es un gobierno hamletiano atrapado por su miedo.

Twitter: @juanizavala

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