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Lunes , 15.10.2018 / 06:52 Hoy

Cadena de mando

¿Quién patrocina la violencia?

Juan Ibarrola

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Mal signo cuando los delincuentes son más poderosos que el propio Estado mexicano.

Mal signo cuando el Estado cree que su realidad lo obliga a victimizar delincuentes y, peor aun, cuando son sus propias leyes las que se aplican de manera equivocada.

De nada sirve la acción militar contra la delincuencia, la violencia y la degradación cuando quienes delinquen saben que si alegan "tortura" o cualquier otra circunstancia "violatoria" a sus derechos, los ministerios públicos o bien los jueces, los liberan, para regresarlos a la sociedad en calidad de ciudadanos "probos" y "honestos".

Efectivamente no es con violencia como se deben enfrentar estas realidades; sin embargo, no son los militares quienes la producen como fenómeno social. Para Salvador Cienfuegos y Vidal Soberón, queda claro que soldados y marinos no son mercenarios; quienes integran las fuerzas armadas en este país son profesionales de las armas.

Son los diversos grupos criminales quienes provocan inseguridad, violencia y retroceso. Son los gobiernos municipales, estatales y federal, quienes permiten el incremento de estas actividades y de ahí, la fortaleza del fenómeno mismo. A los militares se les llamó para "abatir" el origen y minimizar las consecuencias y aquí es donde comienza un círculo vicioso.

Con la promesa de otorgarles las garantías jurídicas para desarrollar la misión, salieron a las calles a hacer uso legítimo de la fuerza y de la violencia. ¡Ojo! ¡Legítimo!, ya que son la única fuerza del Estado que, dadas las circunstancias, pudieran hacerlo; es decir, sí las instituciones civiles encargadas de enfrentar a la delincuencia, estaban corrompidas hasta lo más profundo, entonces ¿cuál debía ser la solución?

De la certeza jurídica, ¡nada! Al contrario, son los delincuentes quienes tienen hoy, todas las garantías para seguir dándole en la madre al país y a los mexicanos. Las cosas están a tal nivel que, no obstante la debilidad y complicidad de quienes ministran la justicia, ahora hasta la propia CNDH ya también es ministerio público y con base en dichos, creencias, rumores y verdades a medias obliga tanto a la Sedena como a la Semar a indemnizar a delincuentes que, aun en flagrancia, los liberan con el cuento de la tortura y la violación de derechos humanos.

¡Que estúpido! Somos los mexicanos quienes indemnizamos con nuestros impuestos a quienes cometen todo tipo de atrocidades en contra nuestra.

Los presupuestos de soldados y marinos no vienen del extranjero, vienen de los impuestos que pagamos todos. Luego entonces, estamos patrocinando a la delincuencia y la violencia. Provocamos su incremento.

Que nadie se queje, cuando las fuerzas armadas, acaten la orden, pero no la cumplan.

¡Puede pasar!

jibarrolals@hotmail.com
@elibarrola

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