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Jueves , 20.09.2018 / 10:29 Hoy

Cadena de mando

¡Qué difícil!

Juan Ibarrola

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Difícil entender un país donde la aplicación de la ley está sujeta al temor de aplicarla. Difícil entender a una sociedad que se victimiza siendo victimaria y, peor aún, en el hecho busca que se le retribuya algo. Lo que sea, pero que se le retribuya.

Qué difícil será explicarles a las nuevas generaciones que México no puede vivir en la indisciplina, en el caos, mucho menos en el ataque constante de todos contra todos. La inercia de acusar sin fundamento se convirtió ya en tendencia, por lo que será muy difícil regresar la balanza al equilibrio donde los países tienen desarrollo.

Hay papeles muy difíciles en este momento. Tenemos un Presidente al que se le ataca de manera desmedida, y peor aún, cuando se hacen bromas en torno a él, hay personas que creen que es verdad.

El papel que juegan las instituciones es terrible, debido a la falta total de credibilidad por parte de la sociedad; si bien se la han ganado a pulso quienes dirigen a esas instancias, no existen soluciones a corto ni mediano plazo para hacer que sirvan a la gente y a la vez se fortalezcan en beneficio del Estado mismo.

Estamos en un momento político, social y económico tan difícil que desmoraliza hasta al más "pintado".

México tiene una parálisis en muchas de sus instituciones. Ya se les olvidó cómo trabajar en equipo y, de ello, obtener el mayor provecho. Ya se acostumbraron a que, a pesar de lo difícil, hay instancias que los sacan del "bache" cada vez que se necesita. Las fuerzas armadas, por ejemplo, responden con celeridad y resultados.

Será que son las fuerzas armadas la única institución en el país que no hace política.

Es muy difícil entender que soldados y marinos, además de ser funcionarios públicos, son servidores de la nación, ya que a ella deben su lealtad, honor y disciplina.

¿Por qué es difícil entenderlo?

Sedena y Semar son secretarías de Estado que adiestran, organizan, administran y ofrecen al país a los más de 300 mil hombres y mujeres que forman sus filas. Lo difícil es empatar a esos elementos con los verdaderos intereses del país y no con los del partido en el poder, por ejemplo.

Lo difícil es lograr que quien gobierna México entienda la importancia de no involucrar en política a los militares.

Lo difícil es que los políticos entiendan que a pesar de que los soldados pueden apoyar en el envío de alimentos y artículos de primera necesidad, como fue el caso del jueves pasado en Oaxaca, no se está solucionando el problema de raíz.

Qué difícil encontrar soluciones.

¿Qué queda entonces?

jibarrolals@hotmail.com
@elibarrola

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