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Sábado , 15.12.2018 / 17:34 Hoy

Cadena de mando

Guardia Nacional: ¿militarización?

Juan Ibarrola

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La presentación de la Guardia Nacional refuerza que no ha sido la acción militar la que ha hecho que fallen las estrategias de seguridad pública federal. Ha sido la irresponsabilidad de alcaldes, gobernadores y secretarios de Estado, quienes no combatieron los orígenes y los efectos de los grupos criminales, de la violencia e impunidad, y debilitar la aspiración de muchos jóvenes por pasar a las filas de la delincuencia.

Los legisladores han entendido la certeza jurídica para los militares como el empoderamiento sin límite o más bien, la militarización del país. No dieron cuenta que, con su confusión, irresponsabilidad e ignorancia provocaron la militarización de un sinfín de sectores nacionales que ante el hecho transfirieron la responsabilidad a los soldados de tierra, mar y aire.

Ni desde el Poder Legislativo ni mucho menos en el Judicial se ha querido responsabilizar (vía las leyes) a las autoridades civiles por no cumplir con su obligación de proteger a los ciudadanos. De eso se trataba la Ley de Seguridad Interior, precisamente de castigar a la autoridad que no cumpliera.

El Legislativo y el Judicial han creído que nuestras fuerzas armadas serán como las guardias bolivarianas de Chávez o ahora del non grato Nicolás Maduro, en caso de que se les diera una patente de Corzo.

A México ni a sus fuerzas armadas se les puede comparar con otro país. Es estéril hacerlo. Lo que no se entiende –y ahora con la creación de la Guardia Nacional, menos– es que las fuerzas armadas en este país se han profesionalizado como ninguna otra en América Latina.

La lealtad nacional e institucional combinada con la convicción de siempre proteger a todos los mexicanos hace de soldados y marinos el gran activo nacional; uno, que bajo ninguna circunstancia va a servir al interés de un dictador, mucho menos de un proyecto de nación que sirva solo a unos cuantos.

He insistido mucho en este espacio sobre la realidad de la militarización en México. El reto es reinterpretar el término; el reto es comprender de una buena vez, que los militares no producen ni provocan daños al país; al contrario, protegen a la población no solamente de los delincuentes, también de fenómenos y amenazas que causan estragos tanto en la gente como en la nación.

La próxima Guardia Nacional no significa el triunfo de los militares por encima de los civiles; al contrario, significa que de hacerse una realidad, se tendrá una respuesta federal coordinada y efectiva a las debilidades de seguridad interior, producto de la nula respuesta municipal y estatal a la seguridad pública.

Confundir a la cuarta transformación con la militarización del país, es tan irreal como injusto. El próximo presidente ha depositado su confianza en las fuerzas armadas, las ha escuchado y debe reconocerse que el cambio en López Obrador creará una fortaleza que no tenía, para dar respuesta a la principal demanda ciudadana, es decir, la seguridad.



Cabo de Guardia

De los ascensos militares y navales, me referiré la semana entrante. Siempre, desde aquí el reconocimiento a todos los ascendidos. Sin excepción.



jibarrolas@hotmail.com 

@elibarrola

www.cadenademando.com
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