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Viernes , 22.06.2018 / 11:05 Hoy

Cadena de mando

¡Buena mar y mejores vientos!

Juan Ibarrola

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Muchos creen que la Secretaría de Marina solamente está para combatir a los delincuentes que siguen asolando a este país.

México se conecta vía marítima con más de 130 países y casi 500 destinos alrededor del mundo. Los soldados de mar vigilan mares y litorales. Protegen los puertos mexicanos y previenen la contaminación en los mares, los cuales, por cierto, otros se encargan de destruir; cuidan la vida de quienes tienen actividades en aguas nacionales. La Marina Armada de México cuenta también con excelentes médicos, ingenieros, meteorólogos que apoyan y dirigen con los civiles proyectos de investigación marina o costera, ofreciendo plataformas de investigación oceanográfica para obtener estadística e información en este rubro.

El sábado pasado zarpó de Acapulco el buque escuela Cuauhtémoc, mejor conocido como el embajador y caballero de los mares. En esta siempre significativa ceremonia, constaté la pluralidad que existe en todos los ejércitos, ya sean de tierra, mar o aire. Caminando hacia el muelle de la octava Región Naval Militar, fui testigo de cómo se despedía de su hijo una mujer humilde, para quien, sin duda, su hijo marino es ya la solución a muchos problemas. La misma circunstancia se dio con otro joven, quien, en una condición económica mucho mejor a la de su compañero, también se despedía de su mamá, con la misma emoción y orgullo que la primera. Ambos jóvenes tendrán —como lo dijo en su discurso el almirante secretario— el privilegio de "dar lo mejor de sí".

Los 252 elementos que tripulan el buque escuela también tendrán la oportunidad de estrechar lazos de amistad con 14 países. La tripulación está integrada por capitanes, oficiales, cadetes, clases y marinería, así como oficiales invitados nacionales y extranjeros, de los cuales 30 son mujeres (17 cadetes y 13 dotación del buque). También un marino mercante hace el viaje de instrucción naval militar.

Como ya es tradición, dos elementos de la Sedena van a bordo con los marinos.

¡Sí! me envuelvo en la bandera. En verdad a quienes hemos tenido oportunidad de presenciar esta ceremonia no nos queda otra opción. Aunque no se quiera entender, el buque es de todos los mexicanos.

Por cierto, la amistad entre Salvador Cienfuegos y Vidal Soberón no es pantalla. Entre ellos no hay abrazos fingidos y el sábado más de uno pudo darse cuenta de lo sincera y productiva que es esa relación.

Cabo de Guardia

Me confunde la mal llamada "militarización" del país.

México necesita que soldados y marinos sigan cumpliendo con su deber, aunque en ello se sometan al escrutinio y desgaste social que algunos intentan proferirles.

¡Así las cosas!

¡Así seguirán!

jibarrolals@hotmail.com
@elibarrola

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