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Sábado , 15.12.2018 / 13:19 Hoy

Reseña

La película que ya vimos

Juan Gómez Junco

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Para los mexicanos, existe un punto de unión cada vez que aparece un Mundial. La réplica de los hechos nos ilusiona pero a la vez, decepciona. La costumbre ambivalente de volver a creer es un sagrado ritual muy exclusivo de nuestra estirpe. Suena a paradoja pero es la insistente repetición de pretender purificar los pecados del pasado, olvidar los errores y las limitaciones de cada cuatro años, para generar nuevas ilusiones.


Solemos decir: “En esta ocasión sí se podrá”, aunque la película ya la hayamos visto. El agua bendita vuelve a bendecir los relicarios pero el diccionario nos define como una especie, con muy serias limitaciones. ¿Tenemos derecho a ilusionar y a pensar en el quinto partido? El cuestionario de los tres juegos no está en castellano, por lo tanto, entenderle será complicado; responderlo todavía más.


Proyectar lo que acontecerá, es como pretender encontrar honestidad en la política. Los creyentes de siempre, hoy, a cuatro días del primer partido, fabrican mentalmente nuevos derroteros aunque ya conozcan a los actores. Con arrojo se vuelve a pensar en la posibilidad de lograr más, cual grito insurgente. El sendero de la victoria suprema no lo conocemos porque nuestra estatura de futbol no alcanza.


No es asunto de pesimismo; es tema de reconocer nuestras realidades. No es falta de ambición, es saber tomar conciencia, otra vez. El exceso conduce al abuso, la jactancia se convierte en embeleso, todo ello producto de la ignorancia. 


Ricos y pobres, sin distancia entre ellos, sienten lo mismo antes de comenzar. ¿Acaso, Méjico no tiene espacio para la alegría suprema en este Mundial? El diálogo de sordos se convierte en conversación entre mudos porque tal parece que esa película, ya la vimos.

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