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Jueves , 21.06.2018 / 09:44 Hoy

Reseña

La Cuenta Bancaria Emocional de anoche

Juan Gómez Junco

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Si el partido entre Monterrey y Santos concluyó cerca de las once de la noche, prefiero escribir esto a las once de la mañana de ayer, suponer, preguntar, adivinar y tratar de entretenerlo. Estoy cometiendo un pecado capital contra el periodismo pero no me importa mucho.

¿Qué indica a esta hora la cuenta bancaria emocional del partido? ¿Ganó la casa? ¿Los Rayados por fin pudieron perder en su estadio en el actual torneo? ¿Monterrey aseguró el liderato general?

Estas preguntas pueden ser tontas porque el resultado final ya lo conocemos. Aquí se trata de volver a recordar lo acontecido. Lo positivo del evento pasado es que tal partido, en apariencia sin sentido, tuvo la osadía de poder determinar al número uno del país del actual torneo. De ser así, su clásico no valdría la pena porque esa posición ya estaría cubierta. Lo emocional pierde valor ante lo econométrico.

El Banco tiene cuentas llenas de dinero, no saturadas de emociones. Aquí brota otra disyuntiva. El poderío económico debió haber triunfado muy por encima de lo que pudiera ser una posible sorpresa; la derrota azul. La victoria verde se antojaba en la dimensión desconocida aunque a la casa “ya le tocaba sucumbir” porque a su bancario estadio, no le ha llegado la desdicha. Lo sucedido puede alinear los planetas.

La capacidad para almacenar la información de anoche sólo tiene espacio para codificar una victoria regia; lo demás es herejía. Pero como el futbol mexicano no tiene adeptos de índole religioso, pudo haberse dado el hecho relevante, lo menos previsto. ¿Cupo semejante atrocidad? Se anota para que nada anormal haya acontecido en la Cuenta Bancaria Emocional de los regios y que no se haya visto alterada, ni adulterada, tampoco adulada; sólo apalancada.

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