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Domingo , 21.10.2018 / 09:51 Hoy

Paisajes de la memoria

No eran letras, eran hormigas

Juan Gerardo Sampedro

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Arnoldo Kraus es, indudablemente, el padre de la Bioética en México. He seguido sus lecciones desde hace mucho tiempo. El pasado 7 de junio estuve en el Museo Tamayo, en Chapultepec, porque asistí a la presentación de su libro “No eran letras, eran hormigas”, editado por Sexto Piso (2018) e ilustrado por Alejandro Magallanes.

Médico de profesión, el RX está escrito implícitamente, en el antiprólogo que él leyó a los asistentes. En la práctica médica, el Rx que llevan los recetarios, significa el ¨tenga buenos resultados o “Surta efecto”.

Los relatos breves que aparecen a lo largo de las blancas páginas (ese color lo eligieron los editores en acuerdo con el autor), trasladan el Rx de la medicina a la ficción. Arnoldo Kraus “para que quede más claro” es un médico humanista que ha consignado sus preocupaciones, sus fobias y (por qué no) sus miedos en la literatura.

El concepto de mini ficción o micro relato son ambiguos.

Entonces Arnoldo Kraus decidió llamarles “Relatos breves” a los textos que aquí están reunidos. En algunos de ellos, un poco más extensos que otros, yo los clasificaría dentro del cuento situacional: desentrañan eso una situación, cumplen su cometido y nos dejan a los lectores una buena lección de vida.

¿Pero qué temas tocan los textos de “No eran letras, eran hormigas”?

Todo escritor trata los temas que le obsesionan y le preocupan. Nada ajeno a su autor: la enfermedad, la muerte, el suicidio, los juegos de la imaginación. El dolor por los demás, la visible fobia a los políticos y su oscura actuación. Así: los políticos, no importan afiliaciones. Me tienta a decir que ellos no son imprescindibles.

“No eran letras, eran hormigas” nos da otras muchas lecciones más, aquí el trabajo de la imaginación acerca el terreno de la medicina a la narrativa.

La sombra, cuando cobra vida propia, es otra gran obsesión en este libro de relatos breves. Kafka es otro de los referentes que Arnoldo Kraus trata aquí.

Quisiera hacer extensivo a los lectores, este breve relato que, según mi percepción, es un ejemplo que reúne lo que más arriba he anotado.

“La rata: Una rata grande se comió a una rata mediana, Otra rata mediana se comió a una rata pequeña. Una rata pequeña, diferente a la recién ingerida, se comió a otra más pequeña. Otra. muy pequeña, frustrada y hambrienta, no encontró otra de menor tamaño, Triste y desesperanzada buscó ayuda de la rata grande, la cual, antes de escuchar a la más pequeña, la engulló”.

Antiprólogo, abrevio el objetivo del libro: se construye un puente entre las palabras y los dibujos; no miente, invita: cada microrrelato es un fragmento de las vidas. El diálogo se arropa entre el relato y la imagen.

jgsampe@me.com

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