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Jueves , 19.07.2018 / 05:30 Hoy

Sin coincidencias

Solo cuentan las malas

Juan Gabriel Valencia

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Alguien decía que de haber existido los medios en tiempos de Cristo, tal como hoy los conocemos, después de haber caminado sobre las aguas, al día siguiente habría el encabezado “Vean, el inútil que dice ser Mesías, no sabe nadar”. Algo parecido le ocurre a la narrativa del actual gobierno.

Concluyó esta semana con acciones y anuncios importantes por parte del gobierno de Peña. Comenzó con un exitoso Tianguis Turístico de Acapulco cuyos resultados superaron por mucho las expectativas. Desde un punto de vista económico, Acapulco está en vías de recuperación como un destino turístico de primera línea a pesar del relativo abandono de sexenios anteriores y de un entorno político adverso.

Una más a la columna de aciertos: el secretario de Hacienda, Luis Videgaray, hizo público su rechazo a la ausencia de una política industrial de Estado en las dos últimas décadas, le llamó a las cosas por su nombre, puso ejemplos y adelantó cómo trabajará el gobierno con el sector privado, desde una perspectiva más intervencionista, para construir un modelo industrial de largo plazo, de lo que carecieron los gobiernos de Salinas, de Zedillo, de Fox y de Calderón. Esto último no lo dijo Videgaray, pero es claro que se refería a eso.

Pero en la semana las notas de interés público han sido otras. El mensaje gubernamental no permea. El Presidente de la República aparece todos los días en público y la gente no presta atención a lo que dice. Aborda cuantos temas son imaginables, mas no existe un discurso que, como mapa, oriente a las audiencias sobre prioridades, objetivos, resultados.

Aparece una encuesta, bien o mal hecha, en un diario de circulación nacional y sus resultados dejan mal parada la imagen presidencial. Como consecuencia, en un inadmisible manejo de una gira presidencial, banquetean a Peña Nieto y responde que “no trabajo ni dedico el empeño a colocarme medallitas”. Un Presidente de la República no puede renunciar públicamente a un componente de legitimidad, así lo piense de manera genuina. Mientras, el mismo día, el vocero presidencial conduce una rueda de prensa junto con el director de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios, para anunciar la aprobación de 70 nuevos genéricos y 17 fármacos innovadores. Ni deberían haber expuesto al presidente Peña al banqueteo ni el vocero presidencial debería desatender la prioridad de su encargo, que es dar la cara por el Presidente, ante los medios, en situaciones comprometedoras y de riesgo informativo.

Llega la Semana Santa y el Tianguis Turístico y la política industrial quedan en el pasado. No constituyen un eje de política real ni comunicacional. Lo mismo aplica al partido gobernante o peor. Con motivo del aniversario luctuoso de Colosio, invitan a una oradora, ni siquiera priista, que aprovecha la tribuna para hablar de las cuitas de Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre, nota que da para un pleito de varios días, en tanto que el gobierno permitió que el PRI postulara en la lista plurinominal a la mamá del personaje, con un pasado todavía más complicado que el de su hijo. Un desaseo completo.

Agotado el guión de los dos primeros años de gobierno, es impostergable para el gobierno reestructurar sus temas de acción y discusión y proteger más la imagen, de por sí ya desgastada, de una Presidencia a la que le restan cuatro años y que por el bien del país hay que cuidar.

valencia.juangabriel@gmail.com

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