• Regístrate
Estás leyendo: Moreira: no estaba muerto…
Comparte esta noticia
Viernes , 20.07.2018 / 09:53 Hoy

Sin coincidencias

Moreira: no estaba muerto…

Juan Gabriel Valencia

Publicidad
Publicidad

Desde hace años, cinco para ser más precisos, el caso Humberto Moreira ha desatado algunos de los demonios más inquietos del sistema político mexicano. Y no solo tiene que ver con determinado nivel de endeudamiento estatal durante su gestión gubernamental.

En su momento se dijo que Moreira le había presentado una suerte de hecho consumado al gobernador Enrique Martínez y Martínez respecto de su sucesión en el estado de Coahuila. Al asumir el cargo no fue particularmente cordial con la administración de su antecesor. Por el contrario, se ventilaron en público, más que en juzgados, como se acostumbra hacer en México, diversas situaciones que implicaban, si no al ex gobernador Martínez, a algunos de sus colaboradores más cercanos.

Como gobernador, no hay duda que la administración de Moreira colocó al estado de Coahuila en los primeros lugares de crecimiento económico, combate a la pobreza, inversión productiva y creación de empleo. Todo ello con el doble mérito de haberlo hecho pelándole los colmillos durante cinco años al gobierno panista de Felipe Calderón y a su consentida élite panista de Coahuila.

Llegaron tiempos preelectorales de la sucesión presidencial. Humberto Moreira no llegó, propiamente dicho, a la Presidencia del PRI nacional. Se apropió de ella, la tomó por asalto, habida cuenta, además, de su estrecho vínculo con la maestra Elba Esther Gordillo.

Sería difícil afirmar que Moreira haya sido un factor en 2011 de la nominación de Enrique Peña Nieto como candidato a la Presidencia de la República. Factores los hubo, fueron muy pocos y Moreira no estaba entre ellos. Pero facilitó las cosas. En ese papel de facilitador, los pocos meses que Moreira estuvo al frente del PRI nacional, las bases irreductibles del partido recuperaron lo que habían perdido durante seis años: ánimo de confrontación y de victoria. El PRI que sabía "cómo hacerlo" y que ganó las elecciones de 2012 es el PRI de Moreira en 2011.

Como gobernador se endeudó en proporciones estratosféricas y varios de sus allegados más cercanos se enriquecieron en lo personal con una parte de ese endeudamiento. ¿Moreira supo del nivel de endeudamiento? Sin duda. ¿Supo del desvío de fondos y peculado a favor de su círculo íntimo? No se probó entonces ni se ha probado ahora.

El panismo coahuilense hizo cuanto estuvo al alcance de sus manos, con el apoyo del presidente Calderón, para que en México y en Estados Unidos, consentidores tradicionales de la derecha coahuilense, fincaran responsabilidades al gobernador. Han transcurrido cinco años y no han encontrado elementos.

El nivel de endeudamiento de Coahuila convertido en sinónimo de corrupción enterró a Moreira con el beneplácito del peñismo en campaña. Después, su amiga iría a dar a la cárcel y él al exilio.

Cuando la justicia española decidió actuar contra Moreira, la celebración panista en México no se hizo esperar. Los españoles sí sabían hacer justicia, sabiduría que duró siete días, hasta que la celebración se convirtió en silencio y desencanto con la liberación del ex gobernador. Los críticos de Moreira de hoy olvidan que fue Calderón el que lo dejó ir, así uno de sus críticos se llame Margarita Zavala, esposa del entonces presidente.

Moreira está de regreso y con carrera política a corto más que a mediano plazo. En México, políticamente nadie está muerto hasta que se expide su acta médica de defunción. Y a veces ni aun así.

valencia.juangabriel@gmail.com

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.