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Martes , 13.11.2018 / 14:42 Hoy

Sin coincidencias

Coordinadores estatales, el asomo autócrata

Juan Gabriel Valencia

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En 13 días de declaraciones del candidato electo y de los presuntos integrantes de su gabinete a partir de diciembre, persiste un sinnúmero de propósitos y ambigüedades en todos los temas, o casi todos.

AMLO dejó en claro, en principio, lo que serían las erogaciones para adultos mayores y apoyos a jóvenes. Fuera de eso, que atañe al ámbito económico, en lo político, hace unos días hizo un anuncio al que después acompañaron filtraciones de su equipo cercano detallando el tema y que tiene una importancia primerísima en la arquitectura política de su cambio de régimen, que eso pretende ser su cuarta transformación. Enmascarado en la coartada de la austeridad en el gasto, AMLO habló de la desaparición de delegaciones federales en los estados y la creación de coordinadores estatales de programas de desarrollo. Bajo la lógica de Saint-Just de que no se gobierna inocentemente, lo que se plantea no es un cambio meramente administrativo, sino una transformación política de fondo a corto plazo con profundas consecuencias en el mediano. Esto de los coordinadores estatales sería una figura que dependería de manera exclusiva del jefe del Ejecutivo, ni siquiera de los secretarios de Gobernación o de Hacienda. Su función sería formular y gestionar los proyectos federales de alcance estatal. No solo proponer los términos de su licitación, contratos y ejecución. Es una especie de gobernador sombra o como de manera atinada les llamó Pablo Hiriart, comisarios políticos.

Las filtraciones concretan el alcance de ese anuncio. Al darse a conocer los nombres y apellidos de esos 32 coordinadores estatales, se advierte que todos, sin excepción, son originarios de ese estado y militantes de Morena en distintas posiciones, desde ex aspirantes recientes a la gubernatura, líderes estatales del partido, hasta legisladores federales en funciones o integrantes de la Legislatura federal a partir del próximo primero de septiembre.

Uno supondría que AMLO, como buen conocedor de la política en tierra firme y no de escritorio, sabe muy bien que de inmediato esos coordinadores competirán palmo a palmo con los gobernadores en funciones en la disputa por el control de factores de poder y, sobre todo, la captura de clientelas de todo orden en el espacio de la entidad federativa que sea. Sin excepción.

Ese es el verdadero talante de AMLO, el líder de un partido-movimiento, no el de un presidente de la República. No es casual que esta misma semana, cuando está en curso el proceso de impugnaciones en Puebla, haya dicho que Barbosa es el gobernador electo y no quien ganó. No entiende su nuevo rol ni está dispuesto a hacerlo. Los coordinadores estatales, varios de ellos, estarán para ganar con el presupuesto federal lo que no pudieron ganar en los votos.

En la actualidad son 27 gobernadores no pertenecientes a Morena. AMLO perfila arrasar con todas las gubernaturas del país durante su sexenio. Eso es autocracia y no cuentos si se considera el Congreso que tendrá y las legislaturas locales. Uno supondría también que los señores gobernadores no son ingenuos ni se chupan el dedo y sabrán actuar en consecuencia. Uno supondría.

valencia.juangabriel@gmail.com



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