• Regístrate
Estás leyendo: De cómo Manuel Doblado dio la cuelga de san José a doña Pepita
Comparte esta noticia

Los que están mirando

De cómo Manuel Doblado dio la cuelga de san José a doña Pepita

Juan Carlos Porras

Publicidad
Publicidad

Con el ánimo de conmemorar a uno de nuestros héroes patrios, por el Bicentenario de su natalicio, el distinguido y hábil gobernador de Guanajuato y ministro universal de Juárez, Manuel Doblado, y para no dejarlo en manos de los fabricantes de homenajes de ocasión, junto con los de mesías tropicales y de historias azules, acudo a las notas y apuntes de un distinguido leonés para comentar la distinción y probidad del personaje que nos encuentra en materia de servicio público.

De ascendencia liberal paterna para luego reasumir “el influjo materno católico conservador” Toribio Esquivel Obregón (TEO) oriundo de León (1864-1946) fue a la ciudad de México a continuar sus estudios universitarios en la Escuela Nacional de Jurisprudencia para regresar como abogado en 1888.

Como profesor dio clases en la Escuela de Instrucción Secundaria hasta 1911 —en nuestra, todavía, entrañable Preparatoria de León en la calle Álvaro Obregón— para transitar al periplo de las filas del Antirreleccionismo a negociador, con Oscar J. Braniff, enla Revolución mexicana. De manera posterior fue Ministro de Hacienda deVictoriano Huerta donde propuso respaldar el peso mexicano con plata para competir los embates del dólar.

Rompió con el chacal y en 1913 salió a Nueva York con su familia para regresar una década después. Ya en México se integró a la Sociedad Mexicana de Estadística y Geografía donde propuso la consideración de colocar un retrato del padre de la Patria mexicana: Hernán Cortés. Asunto que le valió el rechazo de sus contemporáneos y el repudio a tal propuesta.

La publicación de sus Memorias, bajo el atinado título “Recordatorios públicos y privados. León, 1864-1908” (Ed. 1992) bajo el cuidado del historiador Guillermo Zermeño nos llevan a pensar primero, en que no deben borrarse las huellas de la antigua población, y, segundo, que, si bien la ciudad seguirá su larga carrera sin acordarse de los que con ella comenzaron el viaje en el tren, a través de la palabra escrita tendremos las suficientes continuidades que nos lleven a considerar rasgos de identidad y pertenencia.

Por lo anterior tomo del citado libro una de las varias anécdotas donde aborda a Manuel Doblado desde la perspectiva de los amigos que TEO tenía en la ciudad de México.

Recordemos entonces que, para el joven estudiante de leyes, su vida literaria y social, las vivía entre las veleidades literarias del Liceo Mexicano y con la amistad de la señora Josefa Aguirre viuda de Ignacio Aguilar y Marocho, uno de los elementos intelectuales más batallador, inteligente y temible con que contó el Partido Conservador en México. Había sido ministro, y fue una de las personas que en Miramar ofreció a Maximiliano el trono de México.

Pues bien, doña Pepita le refirió a TEO que su esposo había sido arrestado por algún trabacuentas político el 18 de marzo de 1857. Al día siguiente la señora estaba en pie, vestida en traje de calle desde las primeras horas de la mañana, pues a las siete estaba ya en casa del omnipotente ministro universal de Juárez, Manuel Doblado. La señora fue anunciada y el ministro, que ya estaba trabajando, aún se encontraba envuelto en la bata casera, pero así la recibió en traje matinal. Entonces la preguntó a la señora en qué podía servirla. Y ella sin andarse por las ramas le dijo: —“¿Sabe usted qué día es hoy?”—. El funcionario respondió: —“Sí, señora, es 19 de marzo, día de san José”—. —“Pues, señor, yo he venido tan temprano porque quiero que sea usted el primero en darme mi cuelga. Como usted sabe, mi marido está preso; naturalmente no es por ningún delito que pueda afrentarlo, ni hacerlo en peligro social, y mi cuelga ha de consistir en que me dé usted la orden para que pongan a mi esposo en libertad”—.

Así, don Manuel Doblado escuchó a la ciudadana quejosa, y por ende no la desairó y le extendió la orden de libertad (el favor de san José) y al mediodía Ignacio Aguilar y Marocho quien, rodeado de su familia, celebraba en ágape familiar el santo de la valerosa e inteligente compañera de vida.

* Director del Centro de Investigación y Estudios literarios de León, CIEL-LEÓN

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.