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Sábado , 22.09.2018 / 14:10 Hoy

Los que están mirando

Los comportamientos alrededor de la lectura y el libro

Juan Carlos Porras

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Las rejas azules sostienen un cartel. El frente del mismo lleva la imagen del poema "Alta traición" de José Emilio Pacheco. Sobre el fondo blanco se "avisa" la suspensión del servicio bibliotecario por atender una reunión en la "precidensia" (sic).

La imagen es la visibilidad de una biblioteca pública en León.

Así como la ven es una herencia de la Administración Municipal 2009-2012.

No está lejana, esta imagen, a lo que actualmente vive la Red Municipal de Bibliotecas Públicas de León. Quiero decir, que el camino recorrido para acercarnos a los comportamientos alrededor de la lectura y los libros, en la red arriba citada, fue mermado con toda intención e intensidad. La autoridad local -hablo del subalterno director de Educación C. Carlos Alfredo Torres Moreno despedido de su cargo a inicios de mayo- nunca reconoció a las bibliotecas públicas como un espacio privilegiado de desarrollo de ciudadanía y fortalecimiento democrático de las comunidades que son atendidas.

Su desprecio al servicio bibliotecario es evidente pues degradó al personal, sus horarios, desatendió lo más básico para transformar a la comunidad vía libros y lectura. O dicho de otra manera: tuvo una restricción intelectual por no saber del "negocio". Es decir, operó en su haber la tranquilidad absoluta que es reflejo actual de lo que vivimos.

Nunca se preocupó por revisar los cinco puntos que propone la Federación Internacional de Asociaciones de Bibliotecarios y Bibliotecas (IFLA, por sus siglas en inglés) de 2013. A saber: 1) El acceso a la información y nuevas tecnologías, 2) La educación en línea y el aprendizaje global, 3) La privacidad y la protección de datos, 4) La hiperconectividad y nuevos grupos, 5) Economía global y nuevas tecnologías.

Tampoco hizo caso de la "labor pendiente de las bibliotecas" que "es la formación ciudadana".

No se dio cuenta en su corto periodo de trabajo que la biblioteca pública debe tener como objetivo la mejoría y la ampliación de sus servicios. Esto como un franco acercamiento al innovador concepto de Biblioteca Híbrida, o sea, la fusión en un nuevo futuro de las colecciones físicas y los recursos digitales.

Menos quiso escuchar que la Red Municipal de Bibliotecas Públicas de León, en la Administración 2012-2015, se dio a la tarea de posesionar las bases para transitar de la conocida biblioteca funcionalista, centrada en la administración, a una cercana a los usuarios.

Hizo caso omiso al plan inicial de trabajo presentado que daría continuidad a la primigenia política pública sobre Promoción al libro y Fomento a la lectura ("Leer-Difundir-Escribir"), sin dejar de lado la mejoría de la infraestructura, la restitución del equipamiento viejo por uno nuevo -hablo del mobiliario y las computadoras-, así como la renovación del acervo bibliográfico y la formación y capacitación del personal bibliotecario.

Sus embates fueron precisos y bien dirigidos: restringir al que no se integrara al trabajo co-la-bo-ra-ti-vo con Héctor. De allí que su gestión, al amparo de la austeridad económica y del nombre del primer edil, se ligara a los altos índices de rotación de personal, los bajos salarios, aunado a los "favores políticos" de tiempo atrás concebidos.

No quiso avanzar en la democratización del servicio. Dio continuidad a la nulidad bibliotecaria con la que algunos supervisores -adherentes azules heredados desde la Administración 2009-2012- operaban y lo siguen haciendo. Ya que, al no ser lectores no eran, no son, sensibles a las necesidades de información de los usuarios como tampoco a la de sus compañeros bibliotecarios.

Obvió la digna creación del Reglamento de Bibliotecas Públicas del Municipio de León (2014) que ayudó al sostenimiento de las normas suficientes para operar hacia dentro y hacia fuera sin especulación y concesión alguna de favores.

Ahora dicho reglamento es... letra muerta.

Por lo tanto nunca entendió que "la biblioteca pública es un espacio cultural, informativo, educativo y lúdico, abierto a todos los sectores sociales y en el que los libros han dejado de ser la única fuente de información" (Bruno Sepúlveda Alonso coordinador de Capacitación del Programa BiblioRedes SNPB/DIBAM, Santiago, Chile); es también un lugar de convivencia y encuentro.

De allí que su salida de Educación Municipal es lo mejor que le ha pasado en esta administración pública a nuestras bibliotecas públicas. Pero el año y 6 meses con 4 días de gestión que tuvo, dejó una estela de invisibilidad e ilegitimidad de los espacios públicos, que, difícilmente se quitará en lo que resta de la administración actual.

Ni con los cascarones de las orugas, pensados para convertirlos en bibliotecas por él, se arregla esto.

El lastre dejado por un señor contador que no entendió jamás cómo se maneja un lugar de convivencia y encuentro es terrible. Como dice la voz del pueblo que es la voz de Dios: "Dios lo tenga donde no se regrese".

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