• Regístrate
Estás leyendo: El poder de la Cultura en la Cuarta República
Comparte esta noticia

Los que están mirando

El poder de la Cultura en la Cuarta República

Juan Carlos Porras

Publicidad
Publicidad

Hay que entender, por los nuevos tiempos políticos que vivimos, que la Cuarta República consiste en cambiar un sistema caduco, como lo es el neoliberal,—donde la empresa salvaje abroga todos los derechosincluidos los culturales— para que surja el bienestar de los trabajadores. Luego, el patronazgo eficaz debe coadyuvar a atender las necesidades más apremiantes y con ello sumar a la canasta cultural básica tan necesaria para todos.

Después debemos insistir que nuestro progreso se deberá, en buena medida, al ejercicio sano y contundente del poder de la Cultura y las Artes para juntos hacer historia. Y ahí, el proyecto cultural del ahora nuevo presidente electo de los Estados Unidos Mexicanos C. Andrés Manuel López Obrador consiste, desde la rectoría de principios fundamentales, así como ejes y líneas de trabajo precisas en atender asuntos como: Cultura para la Paz; Economía, agenda del ramo; al igual que la creatividad de los jóvenes para recalar en las herramientas institucionales sin dejar lado la perspectiva de género.

Dicho proyecto lo coordinará Alejandra Frausto Guerrero como la nueva Secretaria de Cultura y deberá revisar muy bien lo que se tiene para insistir en la configuración real y precisa de los Consejos regionales y vinculantes que nos ayudarán a reconstruir la nación pluricultural que tenemos.

Deberá atender y entender que necesitamos la simplificación administrativa en la materia y con ello avocarse a la consolidación de los derechos de los artistas, así como los derechos culturales de todos los mexicanos.

Sé que pondrá el dedo en la llaga en la revisión de la nómina de la Secretaría de Cultura. Revisará entonces los cargos y la duplicidad de funciones que se tienen. Pero también cuidará la transparencia y la rendición de cuentas en un capítulo que muchas de las veces, no sabemos adónde va el recurso de la Cultura.

Así pues, deberá insistir en la mejoría de la Ley General de Cultura y Derechos Culturales (LGCDC) que tenemos (recordemos el propósito de “¡Es la reforma cultural presidente!”) porque de allí derivará la aplicación de la ley cultural y su quehacer en política cultural en todo el país.

En el caso particular del Estado de Guanajuato, el recién electo gobernador Diego Sinhué Rodríguez Vallejo deberá apresurar, en la medida de sus posibilidades, a la 63ª. Legislatura del Congreso (casi) saliente o bien, insistir ya, al venidero Congreso local si es el caso, a la exigencia de homologar la Ley de Cultura del Estado con la ley federal (la Iniciativa de ley tiene llevándose de un lado para otro desde octubre pasado) para poder estar parejos en la materia correspondiente. Y de paso el reelecto presidente municipal de León Héctor Germán René López Santillana deberá exigir lo propio al Instituto Cultural de León, es decir, la homologación de su reglamento para operar en franca consonancia con la Cuarta República que muchos votamos por este rumbo del Bajío.

Los retos son vastos y harto difíciles, pero no imposibles con el poder de la Cultura. Lo sabemos ante la presencia de quienes nadan de muertito en su labor cultural y saben cómo pasar desapercibidos en los reacomodos de la función pública.

A ellos les reiteramos nuestro mejor ¡adiós! y nunca vuelvan. Porque esperamos que Dios los tenga donde no se regresen.

Finalmente, vuelvo a lo dicho en otros foros y con ello sumo a los nuevos tiempos (porque el futuro es ahora): “Necesitamos reconstruir biológicamente y culturalmente nuestra sustancia humana. Alfabeto, pan y jabón, hay que decir. Todo lo demás se nos dará por añadidura. Y si es con Cultura y Artes mejor.

¡Viva México!

¡Viva México!

¡Viva México!
............
*Director del Centro de Investigación y Estudios Literarios de León, CIEL-LEÓN.

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.