• Regístrate
Estás leyendo: Atando cabos bibliotecarios desde León para Guanajuato
Comparte esta noticia
Jueves , 20.09.2018 / 03:01 Hoy

Los que están mirando

Atando cabos bibliotecarios desde León para Guanajuato

Juan Carlos Porras

Publicidad
Publicidad

De las posibles entradas para definir a León me gusta una de Wigberto Jiménez Moreno donde habla de la "mexicanísima ciudad donde comienzan los Altos y acaba el Bajío".

La frase lleva consigo intensidad y misterio. Posee, y aquí anoto unas palabras de Thomas Carlyle, un poder extraordinario de visión.

Su sentido manifiesta grandeza y provoca que uno vea un hermoso valle con árboles y flores y nos ayuda a coleccionar una tersa rima.

Existe otra locución de Federico Cornelio Aguilar S.J. muy descriptiva que la hace una verdadera semblanza para con sus pariguales colombianos en 1883 a quienes les contaba cosas de por acá. ¿Será posible? Porque el viajero ata cabos y escribe: "(...) El tranvía deja a los pasajeros en la Plaza Mayor, que es preciosa y está adornada de árboles, jardines, fuentes y asientos, como lo están actualmente las plazas de todas las ciudades de los países civilizados en Europa y América".

Líneas más adelante es harto curioso y apunta: "La topografía de León se ostenta encantadora, pues se halla esta ciudad ceñida por un cinturón de arboledas frondosas y de huertas de árboles frutales, y está recostada en larga colina, formado de pedrones amontonados de lava traquítica que semejan una muralla ciclópea, cubierta de órganos (pitahaya) y de nopales (tunales)".

Entonces el viajero profundiza su declaración y echa otro nudo y ofrece un sonido que considero lleno de vigor: "León es en todo el antípoda de Guanajuato; ciudad que se levanta en una profunda cañada...".

Hago notar aquí, que los guanajuateños -instalados en una profunda cañada intelectual- consideran a los leoneses retrógrados, por decir lo menos. Ellos, afirman, son la Atenas de por acá.

Levantan, desde las áridas faldas de los altos cerros porfídicos y argentíferos de la Sierra Madre, su argumento ibargüengoitiano como símbolo de poder y genio: "Confunden lo grandote con lo grandioso".

Ni hablar. Así son los de Cuévano.

Su firmeza está fincada en el rítmico y arrebatado coro de la codicia intelectual (que) no reconoce obstáculos, y es capaz de levantar capitales en la cúspide de los más latos montes o en el fondo de los más hondos barrancos.

Así son, los dizques sabios, habitantes de la capital del Estado de Guanajuato.

Por cierto, y regreso a la definición del relator colombiano, vamos encaminados ya, no sólo a soportar una posible gran entrada de León (aclaro que no tiene nada que ver con la del ahora célebre Puente del Amor que prolonga a la Calzada de los Héroes) a una Enciclopedia o bien a un gran Diccionario; sino a conmemorar el 35 Aniversario de la instalación de la Biblioteca Pública Regional "Ignacio García Téllez" que es nada menos el recaudo histórico del primer Gabinete Público de Lectura que tuvo el estado de Guanajuato y estuvo (está) en León.

Su primer cuidador y escribiente fue Agustín Muñoz en 1824.

La primera directora de la biblioteca pública fue Maricarmen Romero en 1982.

Por lo anterior cerremos bien el nudo para atar lo siguiente: "León es en todo el antípoda de Guanajuato (capital)".

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.