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Domingo , 21.10.2018 / 19:31 Hoy

Los que están mirando

2017-09-12

Juan Carlos Porras

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Más viva que nunca, la declaración de Oscar Wilde sobre "lo que hay que leer o no leer" atraviesa este siglo y comparte algunos rasgos con los aforismos de Lichtenberg pues sentencia los momentos, por no decir las edades que uno mantiene a lo largo de su vida con la cultura y las artes.

Valdría como muestra citar que a los dieciocho años, luego de leer a Tácito, lo encuentra uno como: —"Un autor difícil que traza bien los caracteres y describe a veces, de manera magistral, sólo que afecta oscuridad e intercala en la narración de los acontecimientos a menudo observaciones que no aclaran mucho; se debe saber bien el latín para comprenderlo"—.

Luego de más lecturas, a los veinticinco, dirá: —"Tácito no es un autor oscuro, como yo antes creía, pero me parece que no es latín lo único que es necesario saber para entenderlo bien; hacen falta muchos conocimientos previos"—.

Después, a los cuarenta, cuando haya llegado a conocer el mundo, acaso dirá: —"Tácito es uno de los mejores autores que jamás hayan vivido—.

Hacia adelante podemos establecer cierto paradigma para procurar la clase de lectura, indescriptible por cierto, que nos acontece por estos días llenos de penumbra donde México se convierte en teatro del deshonor y de la violencia del poder (Efraín Huerta dixit).

Por ello, si pudiéramos encuadernar los diarios de la Cultura y las Artes de León habría cincuenta partes de esperanza vana, cuarenta y siete partes de profecías falsas y tres partes de verdad. Quiero decir, entre las dos primeras partes ("Lo que son estos lo fueron aquellos también") aparece la docta barbarie.

Sólo pensemos en los veinte años del Instituto Cultural de León (ICL) como organismo descentralizado del Municipio quien sigue sin tener un Plan de Desarrollo Cultural para la ciudad. Porque más allá de los números reportados en el 2º. Informe de Gobierno del H. Ayuntamiento 2015-18 de Héctor López SANTILLANA (sic) donde se habla del acercamiento de los 350 mil leoneses que acudieron al disfrute de eventos artísticos en la ciudad; el Observatorio Ciudadano de León (OCL) lo señaló en su momento: el ICL sólo hace eventos para la población sin tener un Plan de trabajo, es decir, cumple por cumplir. O dicho de otra manera: "Lo que son estos lo fueron aquellos también".

No cuentan para su numeralia informativa de gobierno los usuarios leoneses de las bibliotecas públicas como tampoco los del Programa Nacional de Salas de Lectura (PNSL). Atrás quedaron los sendos proyectos de lectura que son un instrumento básico para lograr una vida más completa.

Como ejemplo nos dicen en el Eje 5. Innovación y Buena Gobernanza que "en la agenda del Presidente Municipal (...) se han dedicado 45 horas en promedio por mes a giras rurales y urbanas" de las cuales no se tiene reporte de ligas con la Cultura y las Artes menos con las bibliotecas públicas.

Otro botón de muestra basta para comprobar que lo de la periferia al centro es parte de las profecías falsas ya que sigue contando para ellos el CONACULTA en los anuncios que identifican a la Red Municipal de Bibliotecas Públicas, en lugar de anteponer el de la nueva Secretaría de Cultura (SC). Al parecer, a quien corresponde en la Dirección Educación Municipal, no se ha asomado a los recintos ("Nos tienen en abandono total", dicen algunos bibliotecarios) para verificar que tenemos ya nueva gobernanza en la materia con la Ley de Cultura y Derechos Culturales (LCDC) y por ende no existe más el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CNCA).

Este asunto tardío de la obra menor en bibliotecas me lleva a pensar en qué clase de lectura es esta, pues si "algo tiene claro Héctor López es que no quiere colaboradores de tiempo completo sino gente de dedicación completa, que beneficie en los resultados que tienen que dar a la ciudadanía" (Milenio diario León, Garra de León, viernes 8 de septiembre, p. 05).

Más que sacar tarjetas amarillas como en el futbol, por su parte debería leer bien las señales de lo mal que estamos en materia de cultura y artes (hablo de planes, procesos y procedimientos) y lo anquilosado en que están organismos paralelos como, el ya citado ICL (20 años) y la Red de Bibliotecas (35 años); además del Archivo Histórico (AHML, 69 años); el Museo Arqueológico (35 años); el Museo de la Ciudad (con sus dos sedes, 30 y 3 años); el Museo de las Identidades Leonesas (MIL, 3 años) con nulo proyecto, espacios subutilizados, ausencia de personal e indefinición de los perfiles del personal a cargo.

Falta, a quien le toca administrar, leer con precisión el libro de la ciudad para que sepa construir el aquí y el ahora y pueda proyectar mejor hacia el futuro si es que quiere nulificar el postulado maderista del Sufragio efectivo...

Pero como bien dijo Lichtenberg: "Un libro es un espejo; si un mono se mira en él, no puede reflejarse un apóstol".

* Georg Christoph Lichtenberg, Aforismos, seleccionados traducidos y prologados por Guillermo Thiele, UBA-Facultad de Filosofía y Letras, 206 pp.

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