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Lunes , 18.06.2018 / 14:53 Hoy

Las posibilidades del odio

Una tercia de libros para inventar un verano

Juan Carlos Hidalgo

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Si algo deja la lectura de la prensa europea durante estos días es confirmar esa bonita costumbre de olvidarse de todo e irse de vacaciones. Privilegios del primer mundo –que aquí copia el presidente-. Ya se sabe, la vida en las grandes ciudades entra en un tremendo sopor debido a las altas temperaturas y la ausencia de habitantes. La mayoría corre a las playas y los pueblos pequeños de montaña -¡Afortunados ellos!-.

Los diarios preparan recomendaciones para disfrutar del solaz y el esparcimiento junto a buenas lecturas. En México andamos en otro rollo, pero ello no obsta para que podamos elegir un puñado de buenos libros para hacernos más llevadera la temporada. ¡Que digo llevadera!… para que la literatura haga de nuestras vidas algo más intenso e interesante.

A continuación algunas recomendaciones para intentar inventar una temporada veraniega de alcurnia y elegancia. Estoy seguro que estos textos no harán sentir que vivimos con plenitud y rodeados de historias atrayentes y fascinantes.

Rogelio Flores

Un millón de gusanos

Ed. Resistencia

Novela ganadora del premio LIPP 2015 de parte de un escritor mexicano con experiencia que debuta en el género y de la que el gran Alberto Chimal escribió: “¿Qué? se siente salir de un concierto, sin planes ni guías, hacia una noche de amor y de sexo? ¿Qué? se siente cruzar la ciudad y conocerla entera, escuchar la música que te marca, vivir cada cosa a toda velocidad, justamente en los días en los que el mundo entero parece a punto de comenzar y es brillante y tentador? ¿Y qué? se siente vivir la juventud, esa etapa de las posibilidades infinitas, de la locura y de la belleza, cuando (por otra parte) todo a tu alrededor, y todo adentro, se ha caído a pedazos?

En Un millón de gusanos, su primera novela, Rogelio Flores recrea una época reciente y a la vez remota, que muchos recuerdan aún de primera mano pero se vuelve más y más misteriosa conforme pasa el tiempo. Sus personajes viven en México durante los años noventa, el fin de un siglo y de un milenio, con sus canciones, sus obsesiones, sus arrebatos de la pasión y del dolor, su mirada fija en el presente, o en el pasado inmediato, pero muy poco en un futuro que se acercaba sin que nadie se diera cuenta. Román, su protagonista, se parece a su tiempo, y a la vez lo trasciende y lo acerca a nosotros. Nos parecemos a él: también cargamos con el peso de un destino que no elegimos; también nos cuesta fijar una identidad, o mejor dicho, tenemos más de una, y nuestras diferentes facetas se enfrentan, y en esa lucha el anhelo de vivir se alterna con la angustia. Esta novela es de esas que nos leen, y por lo tanto nos sacuden”.

Chico Buarque

Mi hermano alemán

Ed. Mondadori

Ahora que se han inaugurado los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016, pues no viene mal leer a una de sus figuras consagradas. Desde hace tiempo que este cantautor famoso ha dejado en claro que también es un escritor muy solvente y con una visión clara para contar historias. Ahora se enfrenta a una novela de tintes autobiográficos que lo sumerge en la búsqueda de un medio hermano que nunca llegó a conocer.

“Entre los múltiples libros que forran las paredes de su casa, Nino, álter ego de Chico Buarque, encuentra una inquietante carta fechada en Berlín el 21 de diciembre de 1931. Al leerla descubre que su omnipresente e inaccesible padre tuvo un hijo con una tal Anne Ernst. Pero no será hasta años más tarde cuando sienta la necesidad de saber lo que ocurrió con ese medio hermano. Es entonces cuando empieza una búsqueda que le llevará toda una vida. En numerosas entrevistas, el reconocido compositor, músico, poeta y novelista Chico Buarque ha hablado acerca del “hermano alemán” que nunca logró localizar. A partir de la memoria biográfica y la historia familiar, Chico Buarque reconstruye, entrelazando realidad y ficción, una novela sobre la búsqueda obsesiva de un hermano desconocido, cimentada en la tensión permanente entre lo que fue, lo que podría haber sido y la pura fantasía. Es a través de la literatura como Chico Buarque se aproxima al hermano ausente, y al hacerlo ha escrito, probablemente, la novela de su vida”.

Julian Barnes

El ruido del tiempo

Ed. Anagrama

El mundo de la música clásica ejerce gran atracción sobre los creadores de ficción, tal es el caso del novelista británico Julian Barnes. Una figura de talla internacional y múltiples premios acumulados ahora se atreve con una mirada hacia los años más duros del socialismo y reconstruye los pasos de un revolucionario del arte musical.

“El 26 de enero de 1936 el todopoderoso Iósif Stalin asiste a una representación de Lady Macbeth de Mtsensk de Dmitri Shostakóvich en el Bolshoi de Moscú. Lo hace desde el palco reservado al gobierno y oculto tras una cortinilla. El compositor sabe que está allí y se muestra intranquilo. Dos días después aparece en Pravda un demoledor editorial que lo acusa de desviacionista y decadente. Un editorial aprobado o acaso escrito de su puño y letra por el propio Stalin.

Son los años del Gran Terror, y el músico sabe que una acusación como ésa puede significar la deportación a Siberia o directamente la muerte. Pero Shostakóvich sobrevive, compondrá música heroica y patriótica durante la Segunda Guerra Mundial y el régimen comunista lo enviará como uno de sus representantes al Congreso Cultural y Científico por la Paz Mundial en Nueva York, donde repetirá, sin salirse jamás del guión, aquello que le dictan los comisarios políticos.

La historia de Shostakóvich y Stalin es un ejemplo particularmente desolador de las relaciones entre el arte y el poder. Uno de los más grandes compositores del siglo XX adaptó su arte a la estética oficial, abjuró de amigos y maestros, se postró ante el dictador para sobrevivir en un periodo en el que sus conocidos caían como moscas. Él salvó el pellejo y, ya muerto Stalin, acabó consagrado como uno de los grandes creadores soviéticos, pero por el camino dejó una parte de su alma, de su dignidad y de su ambición artística”.

circozonico@hotmail.com

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