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Domingo , 27.05.2018 / 14:22 Hoy

Las posibilidades del odio

Un adulto contemporáneo en Nueva York

Juan Carlos Hidalgo

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Me interesé por 10:04”, la segunda novela de Ben Lerner, porque al parecer se centraba en un personaje que contemplaba la instalación “The Clock” del videoartista Christian Marclay; ese vínculo entre literatura y artes plásticas es un atractivo filón por escarbar. Además, todo lo que ocurre en Nueva York y sus museos ejerce un fuerte magnetismo y ese intercambio entre disciplinas pone en marcha la compleja maquinaria de lo contemporáneo.

La atracción se potenció cuando descubrí que aparecía bajo la colección Reservoir Books, un subsello de Random House Mondadori, que en el pasado publicaba a verdaderos autores de culto y con una visión totalmente hardcore de la escritura. Recuerdo que incluía a Poppy Z. Brite (100% brutal) y la italiana “Juventud Caníbal”. Eran libros que buscaban confrontar a la moralina e hipócrita sociedad dominante, cuyo conservadurismo impone su yugo a diestra y siniestra. Literatura sin pasteurizar, absolutamente combativa y hasta escandalosa, que en ciertos momentos también se conectaba con la música y el underground. Incluso el libro de Gus Van Sant sobre Kurt Cobain apareció en esta colección, cuyo diseño privilegia al color negro. En pleno 2015, descubrimos que soplan otros aires y el rumbo de la serie ha cambiado.

Y es que en “10:04” si hay bastantes conexiones con el mundo del arte contemporáneo, pero no consiste en su núcleo narrativo; lo que a fin de cuentas no debía restarle interés y atributos. El caso es que se trata de un premiado poeta norteamericano, nacido en Kansas durante 1979, que se granjeó a buena parte de la crítica internacional con su ópera prima. “Saliendo de la estación de Atocha” (2013), dedicada al asunto del atentado en el metro de Madrid, causó gran revuelo, logró reconocimientos y le trajo una posición de privilegio para negociar con sus editores norteamericanos un jugoso adelanto que le permitiera vivir desahogadamente mientras enfrentaba el proyecto de una nueva novela, alternar sus actividades como catedrático-investigador y asistir a una residencia creativa a un pequeño pueblo texano, donde también hay una fundación dedicada al arte contemporáneo.

Fue el primer escritor norteamericano en obtener el premio Münster for International Poetry y actualmente da clases de escritura en el Brooklyn College, lo que constituye una situación de privilegio en la actuales condiciones socio-económicas no sólo de los Estados Unidos sino del mundo entero. A la postre, Ben Lerner nos revela que básicamente se tiene a sí mismo como pretexto narrativo. Su existencia es lo suficientemente atractiva para irla escribiendo. No en vano se trata de un adulto contemporáneo y artista de prometedor futuro que se mueve en Nueva York como pez en el agua y al que le sobran proyectos importantes por llevar a cabo durante el tiempo que le reste de vida –y eso que apenas rebasa la treintena-.

Lerner lo que logró fue una novela que se centra en las preocupaciones de un joven adulto al que descubren un problema en la aorta, que lo sumerge en un sinnúmero de preocupaciones y elucubraciones a propósito de un problema que supone podría ser terminal. Mientras tanto, su mejor amiga le pide que done su esperma para poder embarazarse; a la chica (de 36 años) le urge tener un hijo y espera que la atormentada existencia de su amigo haga que no se involucre demasiado con la paternidad. Le interesan los genes de artista, pero siendo una mujer totalmente independiente (y pese a que no tiene empleo) espera no necesitar de un hombre a su lado ejerciendo las funciones paternas (pero no le vendría mal que aporte dinero).

En medio de la agitación existencial y profesional de Ben, la ciudad de Nueva York es sacudida por el Huracán Irene y en muy breve lapso llega la amenaza de una nueva súper tormenta (Sandy). Con gran precisión, muestra el contraste entre la devastación de las zonas bajas y la continuidad de la vida cotidiana de la parte alta de Manhattan, que siguió a su bola mientras el resto de la ciudad se revolvía para reponerse lo más pronto posible.

Se trata de un libro de parte de un urbanita total, que se debate entre cenas con escritores, salidas a bares, reuniones con su representante para asegurar su futuro, la relación con Alena –un tipo de seudonovia-, publicar un relato en The New Yorker, apoyar a Occupy Wall Street y desarrollar un proyecto de interacción con un niño de origen salvadoreño, que le permite conocer el idioma español y sacar adelante una investigación social; aquí logra un fiel retrato de la vida en Sunset Park (barrio de Brooklyn donde viven latinos y chinos), las complejas relaciones interraciales y la ilusión del chico por asistir al Museo de Historia Natural para ver los fósiles de los dinosaurios.

Ben entrevera sus múltiples observaciones mientras camina, espera en el doctor, se sienta a comer, platica con la gente… en fin, que va provocando un torrente confesional de todos y cada uno de los aspectos que conforman su vida; poniendo especial énfasis en lo que va escribiendo, en lo que escribió y en lo que debería escribir. Cuenta con los recursos suficientes para saber insertar poemas de Walt Whitman y los propios que apenas salen del horno.


circozonico@hotmail.com

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