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Jueves , 13.12.2018 / 08:03 Hoy

Las posibilidades del odio

Tratar suavemente a un pez rojo -mis retos en la FUL 2017-

Juan Carlos Hidalgo

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“De la niebla aprendí que el mundo merece un jardín”

Juan Manuel Gómez


Presentar un libro no es cualquier cosa y menos si se trata de la obra de uno mismo. A fin de cuentas, un autor tiene el deseo de mostrarse, conserva el anhelo de que lo que ha escrito deje de pertenecerle y encuentre otras sensibilidades que hagan suyos los textos. Se publica para dejar ir esas historias, pero no queda sino darles un empujoncito para que marchen. No dudo que exista quien prefiera acumular inéditos –esa es un decisión muy personal-.

Mañana lunes 28 de agosto, la edición de los 30 años de la Feria Universitaria del Libro que organiza la UAEH, me permitirá mostrar Trátame suavemente, un libro de cuentos en el que he diseminado una tercia de poemas –intentando que de esa manera que se lea poesía-. Será las 6 de la tarde cuando arranquemos con un evento al que hemos invitado al singer-songwtiter poblano Iván García. El músico suele presentarse en formato eléctrico y con su grupo Los yonkis, pero en está ocasión hará unas versiones electroacústicas de algunas de las canciones que han inspirado las historias que se cuentan en un volumen de la colección Tinta Sonora de la revista Marvin (en coedición con la Secretaría de Cultura federal).

Que un música con tanto talento haga su propia versión de “Pasajera en trance” del genio del bigote bicolor, Charly García, reviste un especial interés. Vale la pena escucharlo. Pero no se trata del único componente interesante. Le he pedido a César González, un gran amigo –economista de carrera-, que comente el libro. Es algo que probablemente haga por única vez en su vida, pese a que regularmente escribe para el portal Planisferio y es un rockero irredento y de prosapia (y fino baterista).

Usualmente participan en estos eventos personas que están insertas en el fenómeno literario –como en el caso de Guadalupe Gómez- y que poseen sobradas herramientas para desmenuzar los motivos y estructuras de una obra. Me atrae conocer de qué manera puede interpretarlo alguien que ama profundamente la música y que forma parte esencial de su existencia. El hecho de que venga con otros referentes agregará sabrosas posibilidades interpretativas.

En Trátame suavemente aparecen bares con rockolas tristes, guitarras de leyenda, conciertos neurosensoriales, muchas ciudades, trozos imaginarios en la vida de músicos, viajes en Ayahuasca e incluso algún elogio al futbol y sus héroes. Ponerlo delante de jóvenes nos permitirá relacionarlos con una manera distinta de entender la literatura con la ilusión de que la encuentren intensa y atrayente –a diferencias de la manera en que la ofrece el sistema educativo formal-.

A propósito del libro, el periodista Juan Nicolás Becerra ha escrito: “La balada “Trátame suavemente”, cantada por el desaparecido Gustavo Cerati fue lanzada en 1984, fue escrita por su cómplice Daniel Melero para su banda Los encargados; esta pieza goza de la bondad de ser nostálgica y posee la intensidad correcta en cada uno de sus acordes y sus frases; es el track 4 del primer álbum de estudio de aquella legendaria banda bonaerense.

Convertir esta letra en un texto literario puede sonar atrevido, sin embargo, Juan Carlos Hidalgo sorprende a sus lectores con un texto endémico que reduce la brecha entre Rock y Literatura, para lograr un trabajo inédito a partir de letras de canciones y personajes que siguen siendo respetados y escuchados por sus fans y donde el libro cumple unos de sus primeros propósitos: recrear mediante la ficción esas anécdotas que nos da el recuerdo de un concierto o el de acudir al rack de los viejos cd’s para escuchar aquella banda o artista legendario que marcó nuestra vida musical”.

Cierto es que no han escaseado las voces que proponen precisamente oxigenar el formato de la presentaciones editoriales; es ahí que las canciones en directo son y serán determinantes, aunadas al tono desparpajado y las ideas de los presentadores. Ese es el reto al que mañana daremos rock and roll.

Entre tanto, me decantó por la sapiencia de Melero y hago mía una de sus tantas frases certeras: “Donde la gente ve caos, yo veo otro orden”; dado que he de preparar para el 1 de septiembre (16:00 Hrs.) la presentación de otro libro, en este caso de una reunión de varios libros en uno solo. Como un pez rojo, de Juan Manuel Gómez, fue editado por la Universidad Autónoma Metropolitana y la versión final también implica concentración lectora para asimilar poemas tan variopintos.

A manera de anzuelo, les comparto un fragmento de lo escrito por el crítico Armando González Torres en la revista Casa del tiempo a propósito de dicho volumen que: “muestra los diversos tonos y recursos de un poeta que apuesta por el vitalismo. La poesía de Gómez está cargada de alusiones y evocaciones personales y busca restituir, con la mayor precisión, el esplendor del recuerdo infantil y el sentido de la aventura. Plagada de escenas y claves autobiográficas, Gómez celebra y evoca distintas atmósferas: por un lado, el paisaje bucólico de la infancia, esa etapa caracterizada por los jubilosos ritos de iniciación, la convivencia con los animales y el placer del juego; por otro lado, el viaje y el riesgo que conlleva… es un espíritu nómada, un hombre de acción a quien le gusta emprender periplos que lo desarraiguen y le brinden nuevas identificaciones. Con pericia, el poeta transporta al lector tanto a esa mágica campiña infantil a la que sólo suele volverse durante los sueños como, también, a esos espacios difusos y fascinantes del viaje que se reconfiguran una y otra vez por la memoria”.

Acompaño la lectura de Como un pez rojo con el estupendo disco Painted Ruins del cuarteto norteamericano Grizzly Bear; los de Brooklyn también han apelado a la memoria y el paso del tiempo como leit motiv. Han hecho una grabación que nos lleva del bosque al mar y huele a sal. Bien se le pueden aplicar a un álbum que combina folk pastoral con electrónica las palabras con que Luis Miguel Aguilar presenta el poemario de Juan Manuel Gómez: “Poemas-navegaciones sabedores de que el viajero siempre estará más cerca de la vida que de la muerte; hechos como quien va sobre el dorso acuático del mundo y con la claridad del que ama ser ciego en la niebla”.

circozonico@hotmail.com

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