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Miércoles , 21.11.2018 / 10:16 Hoy

Las posibilidades del odio

Pasión Mundialista a punta de canciones(Octavos de final)

Juan Carlos Hidalgo

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Más allá del París de postal light que venden películas como Medianoche en París existe un mundo real vigoroso y apasionante. La composición social de la Francia de la actualidad tiene que ver muchísimo con la migración, especialmente de africanos. Y en “La ciudad luz” el barrio en que muchos residen es Barbés, un núcleo tan combativo y libertario -cultural y artísticamente- que han conformado una orquesta que lo muestra como una entidad en sí misma.

La música de la Orchestre National de Barbés es lo más propicio para celebrar el triunfo de la selección francesa ante una Argentina que, sin merecerlo, se topó con 3 goles que de alguna manera maquillaron sus limitaciones y su frustración. Esta versión no juega a algo en particular… es densa, corajuda, peleonera.

Pero hablemos de Francia, que de entrada presenta un equipo mucho más joven (26 años en promedio) y que aglutina jugadores de diversos orígenes étnicos y culturales. En el partido que finiquitó a Argentina, Les bleus fueron encabezados por Kylian Mbappé, nacido en París durante 1998; a los 19 años sorprende por su velocidad, por sus desplazamientos fugaces y por su capacidad de resolución.

El astro del París Saint Germain aceleró cada vez que fue necesario y marcó un doblete sustentado en una potencia física sorprendente. El arte y el glamour se lo dejó para el lateral Benjamin Pavard, que prendió un balón desde fuera del área en una bolea que compite en belleza con un poema del propio Baudelaire. Con todo, parecía que Francia iba a su aire, sin esforzarse de verdad, calculando las cosas; como si la bohemia de Serge Gainsbourg los acompañará.

Pero aparecía Mbappé como si fuera acompañado por las percusiones de la Orquesta de Barbés cuando toca “Alaoui”, “Savon” o su frenética versión de “Symphaty for the devil” de los Stones. Esa mezcla de razas y visiones es lo que hace de Francia una selección vibrante e interesante; en su interior hay una gran diversidad cultural, que aunada a la sofisticación que los caracteriza redunda en una mezcla peculiar y explosiva.

Hoy la fiesta franchute se prolongará largamente y aparecerá en esas miles de playlist canciones que pueden ir de la electrónica elegantísima de Laurent Garnier (french touch) al indie melodioso de Phoenix pasando por la exuberancia electrosa de los Daft Punk. A ellos sumemos a Benjamin Biolay y Dominique A engrandeciendo a la mezcla de rock y canción; de este último recomiendo ampliamente “Immortels”, de su disco La musique/ La matiére del 2012. Hoy el festejo puede llevar su mismo chamé y épica, que va yendo de menos a más.

Habrá que ver a Francia cuando deba mantener el ritmo para alcanzar la cumbre; tal como en el más intenso subidón de un set de Garnier en el mítico Rex Club de París. Ojalá y sus victorias sirvan para enfatizar las aportaciones de los hijos de inmigrantes africanos y la riqueza –en todos sentidos- que aportan a ese país; pensemos en Umtiti, Matuidi y Pogba, por soltar unos nombres. Por ahí anda incluso el otro lateral, Lucas Hernández, desde otro origen racial. Juntos logran una mezcla de juventud y experiencia y en esta ocasión tienen además un buen vestidor e identificación con el entrenador. ¿Cómo no respetar la trayectoria y capacidad de Deschamps, que lo llevó hasta el campeonato mundial?

Sin duda, Francia está para cosas grandes; su potencial es inmenso. Esperemos que se exijan con todo y prosigan en la senda de victorias memorables.

Tecleo durante ese impasse que se abre antes del partido entre Portugal y Uruguay; ¡Mucha buena música en ambos países! Pero dado el protagonismo que está desarrollando un Cristiano Ronaldo en su afán de devorarlo todo, creo que debo de comenzar por su selección, una que representa a uno de los países más antiguos del mundo. Una apuesta segura sería recurrir a su emblema musical histórico: el fado; pero hay que apostar más allá de la herencia de Amalia Rodrigues.

Habré de tomarme cierta licencia para citar a un proyecto musical que comenzó con viajeros de Angola, pero que se creó en Lisboa. Se trata de Buraka Som Systema, un colectivo que se convirtió en las figuras máximas de un ritmo conocido como kuduro, una electrónica de baile atascada de graves y propicia para los grandes reventones populares, que en Lisboa se asienta en los barrios altos.

Su selección necesitara de lo tonificado de temas como “Kalemba (wegue wegue)” –de fama global-, “Burakaton” (con Bomba estéreo) y “Vuvuzela (carnaval)” –esa trompeta tan futbolera- para romper el galimatías que le va a plantar delante el equipo charrúa –con su planteamiento ultradefensivo-. El Kuduro es tribal, fogoso, desbordado… tal vez le venga bien asumir tales características al tándem luso. Ya veremos si logran abrir el cerrojo.

Pero repasemos un poco al cuadro que representa al país en que nació Jorge Drexler; Definitivamente, Uruguay no juega como si se tratara de un candombe… los de Godín son más tozudos, rudos y mañosos. Cuesta asociarlos a alguna música local, pero consideremos que se trata de uno de los históricos y optemos por alguna maravilla sonora que los contagie.

De Uruguay, prefiero infinitamente a Edinson Cavani –un sicario del área- y Luis Suárez hasta parece argentino de tan chillón, vaya para el primero -centro delantero del París Saint Germain- “Tambores del cosmos”, el tema que da título al álbum más reciente de Campo, un proyecto comandado por Juan Campodónico, a quien conocimos como parte del Bajofondo Tango Club. En esa canción bamboleante se acompaña precisamente de Gustavo Santaolalla.

Ya veremos si Portugal se encarga de llevar la magia literaria de Fernando Pessoa a la cancha; tal vez en un arranque, Uruguay se salga de su trinchera y se disponga a jugar. Ojalá y se contagiaran de la energía de sus paisanos No te va a gustar; “Prendido fuego” es un tema espectacular que debía llevarles su energía generosa y hacerlos desistir de ser un equipo tan medroso.

El domingo abre con un España vs Rusia, que se antoja para el fin del sueño del equipo anfitrión. Apuesto mi resto por los hispanos y les invito a darle play a “Todo lo bello es gratis”, un sencillo del genio de la electrónica chatarrera y kitsch que es Joe Crepúsculo en compañía del flamenco Tomasito. ¡Pura fiesta!

Para el Croacia ante Dinamarca, que parece muy ajustado, valdría la pena soltar el remix de Claude Von Stroke para el reciente sencillo de MØ, que muy pronto se ha convertido en una neo-diva del dance pop de la mano del inmenso Diplo. “Nostalgia” –que tiene otra versión remezclada por MK- refleja su parte más de club. Esperemos que la música de la nativa de Odense le traiga suerte al representativo danés.

Y proseguirán los octavos de final el lunes; me veo obligado a regresar a las cábalas y omitir escoger una canción para México antes de que se juegue el partido contra Brasil. ¡Otra vez a esperar lo peor”. Juan “Cambios” repitió alineación tras 51 partidos, negó su loca esencia y así nos fue. ¿No qué mucho estudio de los rivales? Parecía que los suecos le eran unos desconocidos. Todos los rituales, amuletos y conjuros valgan para vencer a los amazónicos en lo que sería un verdadero prodigio.

circozonico@hotmail.com

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