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Lunes , 25.06.2018 / 04:06 Hoy

Las posibilidades del odio

La verdad dicha por Carlos Jaurena

Juan Carlos Hidalgo

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Desde hace tiempo uno de los artistas plásticos más destacados del país ha convertido a su perfil de Facebook en una encendida trinchera desde la que defiende su postura. Arturo Rivera siempre se ha destacado por su carácter férreo y una combatividad acendrada. Con vehemencia defiende a la corriente realista en la pintura y condena con fiereza y rencor al arte conceptual.

Además, comparte grandes obras de la historia que en no pocas ocasiones han sido censuradas por la incongruente empresa. Rivera desacredita a las formas más extremas de la vanguardia en pos de privilegiar una expresión que dependa de una gran solvencia técnica y mucho virtuosismo. Tal parece que se trata de un debate que es muy difícil de superar. ¿Será que existe también a nivel internacional? ¿En México nos obcecamos en controversias pasadas de moda?

Pienso en esa acalorada defensa del realismo a propósito de la recién inaugurada exposición “La verdad sea dicha” del artista defeño Juan Carlos Jaurena, que actualmente puede visitarse en El restaurant El manzanillo y su mezcalería aledaña, en pleno centro histórico de Pachuca. Este repaso a su trayectoria implica conocer diversos estadios de su proceso creativo y darnos cuenta de que a fin de cuentas lo que un artista busca es encontrar los soportes adecuados para dar salida a sus ideas y concepción estética. Tal vez el realismo no requiera defensa alguna.

Para quien fuera colaborador de la revista “La pus moderna” y una figura relevante del underground que comenzó a popularizarse a partir de finales de los ochenta, se puede transitar sin problema de una obra sobre lienzo a la realización de un performance sobre la historia local del género. Lo importante es tener claro el concepto que se pretende transmitir –que existan ideas-.

Jaurena dirigió por varios años el “X-Teresa”, un espacio especializado en performance y otras expresiones de la vanguardia, que destacó por su amplitud de miras y pluralidad. Conoce perfectamente las lindes del arte contemporáneo e incluso sabe comunicarlas a partir de los cursos que imparte. Pero los ciclos se cierran y llega un momento en que ya no está más el funcionario y tiene que emerger de nuevo el creador –renovado y recargado-.

En la antología que se ha montado en el corazón de Pachuca se encuentran incluidas las cajas con las que se dio a conocer en el pasado y que tanto reconocimiento le trajeran dentro del campo del arte objeto. Su óptica siempre está cargada de cierta nostalgia y una evocación del pasado.

Aunque la parte principal se centra en los hallazgos que ha tenido a través de la pintura figurativa. El artista puede pintar sobre tela o bien realizar su trabajo sobre la espalda de chamarras de mezclilla de tamaño infantil. En su obra encontramos ecos de Rene Magritte, pero contextualizados en ambientes que aluden a espacios urbanos que de alguna forma nos son propios. No es que coloque elementos que evidencien cierta mexicanidad, pero si nos remonta a la época de oro del cine nacional o bien a las películas de Juan Orol –dado que aparece como leit motiv un personaje ataviado con traje de la época-.

Jaurena nos sorprende con una serie de pinturas realizadas sobre uno de los costados de lo que deberían de ser bolsas para el mandado, pero que fueron fabricadas en lámina y que por lo mismo no cumplen su función original. Cada una conforma un díptico con una paleta o cuchara de madera –útiles para una pizza o menear una olla grande-. Las bolsas tienen siempre figuras femeninas, mientras que las palas muestran a un varón.

Al final, hacen las veces de postales de un pasado imaginario, de lugares inventados donde se insertan figuras que emanan del imaginario iconográfico occidental. Son vistazos a un tiempo suspendido que nos colocan como en un limbo absolutamente gozoso.

Juan Carlos tiene su verdad y ahora nos la comparte; ya sea a través de una escultura o bien de telas que incluyen algunas frases sueltas que abren su interpretación a otras posibilidades.

Los dejo con un extracto del texto que el artista hidalguense Rubén Gil ha escrito para una muestra que puede visitarse hasta el mes de noviembre y que ha motivado en otro interesado en el devenir actual del arte la siguiente reflexión:

“En verdad, y dicho sea de paso, todo está insuficientemente dicho -como una verdad media apostillada-, por ello es que todo habrá de desdecirse, deshacerse, despellejarse, desmedirse, descarnarse, encurtirse, discutirse.

Pidamos discernir entre el acto, el objeto y el objeto del acto, para no dejar de actuar, ni de objetar, pues como me ha asegurado Carlos Juarena -que es un performer de nuestros días y sus objetos- el arte debe buscar la innovación, la critica a los sistemas conservadores de poder sin ser simulación, sin ser decoración y sobre todo sin estar parapetados en la trinchera de la cobardía”.

circozonico@hotmail.com

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