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Jueves , 20.09.2018 / 04:30 Hoy

Las posibilidades del odio

La Policía Municipal y sus constantes atropellos

Juan Carlos Hidalgo

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El pasado fin de semana un hombre se encontraba detenido en la galera por alguna falta administrativa o un delito menor; daba señales de estar visiblemente enfermo, se retorcía en el piso y temblaba, iba a vomitar y volvía a tenderse. Cuando uno más de los encerrados se dirigió a uno de los policías que custodiaban la entrada para referirle que la persona no se encontraba bien de salud, este le respondió: -A ti qué te importa, déjalo que se muera-.

¿Qué hubiera pasado si efectivamente así hubiera ocurrido? ¿La administración Municipal habría recurrido al clásico –usted disculpe? ¿Acaso un Doctor no debe revisar a quien ingresa a esa retención provisional? ¿Alguien hubiera sido responsabilizado por el deceso y perdería su empleo o todo hubiera quedado en la total impunidad?

Para colmo quien atestiguó el suceso es otro ciudadano que se encontraba encerrado debido a la prepotencia, falta de criterio y nulo profesionalismo de parte de miembros de la Corporación Municipal. Recordemos que fue el Presidente Municipal quien instrumentó el llamado Alcohólimetro, quien en repetidas ocasiones ha insistido en evitar conducir con copas de más y restringido la velocidad de los autos, aplicando multas que tienen un trasfondo polémico y debatible –especialistas fundamentan que no son legales-.

Pero también ha sido el Alcalde quien ha presumido de sus incontables obras en el Centro Histórico de Pachuca con el fin de convertirlo en un polo de desarrollo turístico. Distintas instancias han insistido en el eslogan: VIVE TU CIUDAD. ¿Quién copió la idea de Amsterdam y las paseó por todos lados?

¿Cómo es posible que vivas TU ciudad cuando por el sólo hecho de dirigirte a tomar un taxi con una copas de más y hablando por celular lleguen unos violentos policías y sin preguntarte nada te esposen y te remitan a la galera?

¿Acaso la vida nocturna no es parte de la actividad económica de la localidad? ¿No genera ganancias importantes para todos? La policía está para cuidar la tranquilidad, no para poner a la ciudadanía en un estado de tensión y nervios por sus brutales e irracionales intervenciones. Las autoridades te instan a no manejar si has bebido. Pero si decides salir y tomar algo, ¿qué es lo que debes hacer? ¿Teletransportarte de regreso?

Es bien sabido que “los jefes” les piden cuotas de detenciones, multas y su respectivo “entre”, así que los policías salen –literalmente- de cacería y no a proteger a las personas. Para colmo, una vez que llegas a “La barandilla” transcurren horas para que te sea informada la infracción que cometiste –en su mayoría faltas administrativas, lo que no te convierte en delincuente-; además te niegan de entrada tu correspondiente llamada telefónica y te permiten hacerla hasta que a ellos les venga en gana.

¿Dónde quedan los derechos y prerrogativas de los ciudadanos? ¿La Policía puede seguir actuando a sus anchas y acrecentando “la facturación” diaria? ¿De quién es competencia para enterarse de estos constantes atropellos? ¿Algo puede hacer la Comisión de Derechos Humanos o seguirá siendo una instancia meramente decorativa?

Ya que a la clase política le gusta ilustrarse durante sus viajes, pongamos un ejemplo de una ciudad que también tiene letras gigantes: Barcelona. Su economía posee un importante basamento en el turismo y en la vida nocturna. Desde hace mucho sus bares y clubes cierran después de las 7 de la mañana con lo que se garantiza que los asistentes puedan regresar en Metro y ya legislan para que durante los fines de semana se ofrezca un servicio de 24 Hrs. Además, en las mismas ramblas se vende y bebe cerveza, y no por ello se encarcelan a los miles de turistas y asistentes. Todo esto ocurre en el Casco antiguo y el Raval, lo que toda proporción guardada equivale a nuestro Centro Histórico.

Para que una ciudad progrese en verdad es necesario que la gente se sienta segura y que las instancias policiales tengan una formación seria. El nivel educativo de sus miembros es bajísimo –casi no saben hablar ni escribir, mucho menos razonar y discernir-. ¿Qué se puede esperar si la supuesta doctora que toma los niveles de alcohol al llegar a las instalaciones se la pasa burlando de la gente que llega?

¿De qué manera se evalúa, determina y sanciona a los funcionarios y policías que sistemáticamente atropellan a los ciudadanos y sus derechos? ¿Se sienten protegidos por un sistema viciado y lleno de complicidad? ¿Al Municipio únicamente le importan los informes al respecto de los ingresos recabados durante los fines de semana?

Tendrían argumentos si la gente escandalizará, si realiza sus necesidades en la vía pública, si tiene relaciones sexuales y otras tantas situaciones. La Policía apunta –a duras penas- en la multa que la falta en cuestión era deambular en la vía pública en estado etílico. ¿Dirigirse a que pasen por ti en una esquina es deambular? ¿Buscar un taxi te convierte en un ser errante? Lo peor, no cesarán los atropellos.

circozonico@hotmail.com

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