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Domingo , 21.10.2018 / 17:35 Hoy

Las posibilidades del odio

Hablemos de punk con Alejandro Mancilla (a propósito del tributo a Size)

Juan Carlos Hidalgo

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El rock mexicano conserva lo mejor del surrealismo. Sus historias no tienen gran lógica y sorprenden. Resulta que por fin aparece “Size is everyhting”; un disco tributo (de 12 temas) acompañado de un magnífico fanzine, tras de que 10 años estuviera enlatado –y casi perdido-. Se trata de un proyecto encabezado por Ali Gua Gua (ex – Las ultrasónicas y Afrodita).

Size fue una banda visionaria que combinó post-punk, con electrónica y pop sofisticado. Activa entre 1979 y 1985, y conformada por Illy Bleeding, Dean Stylette, This Grace y Dennys Sanborns, se convirtieron un asunto de culto dado que pertenecen a un momento muy escaso en materia documental y analítica. El rock mexicano apenas salía de la penumbra post-Avándaro.

Dado que en el grupo militaba el gran periodista Walter Schmidt –forjador de generaciones de escribanos y músicos-, el halo de misterio y el errático devenir han valido para que exista un documental llamado “Nadie puede vivir con un monstruo”, estrenado en 2011 y editado en DVD en 2015.

Apenas el pasado 7 de julio se presentó el material en La pulquería Los insurgentes de la ciudad de México. Es por ello que conversamos con Alejandro Mancilla (entonces en Dixybait –encargado de una de las versiones-) para contextualizar a Size.

¿Cuáles son los elementos más destacados en Size para que se convirtieran en un grupo de culto?

El momento que les tocó vivir, incluso sus nombres, sus nicknames, su aura alrededor. Yo recuerdo tener unos 12 o 13 años y leer la revista Conecte, que era la única literatura de rock que llegaba a Orizaba (la Sonido no me tocó) y ver artículos firmado por Walter Schcmidt sobre Bahuaus, por ejemplo. Sus textos fueron lo que más me educaron sobre la música alternativa de esos años, pero de hecho cuando lo leía, ni siquiera sabía que existía Size. Luego, cuando supe que el tipo que escribía y que tenía nombre raro (me sonaba raro) igual tenía un grupo, pues me llamó la atención. En Orizaba Veracruz, el único punk que conocía era La Polla Records, Eskorbuto, y enterarme, aunque sea tardíamente que había existido algo punk o post-punk mexicano, fue emocionante.

¿Crees que la aparición de este tributo tendrá más repercusión ahora, que si se hubiera editado hace 10 años?

Pues el hecho de que se haya tardado 10 años en salir, le da cierto carácter “romántico”, y además, en la era del streaming, Ali Gardoki y Edsónico, lo están manejando como un objeto de culto y eso le da un valor extra. El hecho de que incluya un fanzine y de que no vaya estar disponible en formato digital (al menos oficialmente), le da un valor extra. En su momento, hubiera sido otra cosa diferente, porque todos los grupos estaban en activo, pero, lo cierto es que de un tiempo acá ha habido una especie de revival sobre Size. El éxito del documental, por ejemplo, es una muestra de que hay un público nuevo que está conociendo o revalorando la aportación del grupo.

¿Por qué fue que elegiste “La cabellera de Berenice”? ¿Qué te provoca esta canción?

Cualquier canción que lleva la frase “me obsesionan tus estrellas” vale la pena. Fue nuestra primera opción y nadie la había tomado; cuando nos invitaron, tenía años de no escuchar al grupo, entonces busqué un casete que tenía por ahí, que se escuchaba terriblemente mal, pero luego encontré la canción en un blog por ahí y la bajé… ilegalmente. Siempre fuimos malos para sacar versiones, y odio las que son un calca de la original, así que tratamos de adaptarla al estilo del dúo pero no hacerla idéntica, y creo que es otra de las virtudes del disco, los grupos hacen adaptaciones y reinvenciones, no covers. En realidad, está canción ya había salido igual en un disco físico editado sólo en Perú, un threeway donde igual estaban los locales Pestaña y los argentinos Plan Quinquenal. Como pensamos que el disco ya no saldría jamás, la metimos en un Ep de Dixybait que se llamó “La Gran Estafa del Kung Fu”.

¿Coincides con la idea de Juan Villoro de que el punk en México comenzó a filtrarse a través de las clases sociales altas?

Sí, cuando el punk surgió como movimiento, a pesar de su carácter anarquico, siempre fue un tanto snob o requería cierto esfuerzo ser punky, si es que no eras de Londres, por decir algo. Todo estilo importado, por lo general, siempre cala primero entre quienes tienen los medios para descubrirlo primero; obvio fue limitado dentro de su mismo círculo, o sea, para iniciados.

Sólo algunos clavados copiaban cassetes y fotocopiaban fanzines, pero eran los menos. No es gratuito que los primeros “punks” vinieran de la clase media; eran los mismos que leian las revistas especializadas, los que tenían los medios para hacerse del look necesario. Ya luego se democratizó todo, pero aún así, creo que hay dos punks en México que co-existieron, aquél punk (que ya le tiraba más bien a post-punk) que en su momento asimilo el estilo musical y estéticamente hablando, y los punks urbanos que llevaron el concepto a otro lado, aunque también tenían argumentos. Del happy punk mejor no digo nada, mejor mil veces, por decir algo, Consciencias Muertas, aquel grupo de alcantarilla que salía en el casete recopilatorio de El punk no está muerto, que Allison, por ejemplo, quienes también se dicen punks, pero happy punks, que es como los tenis eso que te decía de la Canadá –puro remedo- pero en su versión musical.

circozonico@hotmail.com

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