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Domingo , 27.05.2018 / 01:33 Hoy

Las posibilidades del odio

Algiers: Gospel y post-punk que confrontan a las nuevas formas de esclavitud

Juan Carlos Hidalgo

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No hay que darle demasiadas vueltas a la idea de que todo arte es político más allá de que su mensaje sea explícito; incluso en obras de carácter abstracto hay elementos que buscan confrontar diversos aspectos socio-culturales. Todo producto estético tiene un sesgo ideológico. Ello es innegable.

Más aún cuando se están dando momentos álgidos en esta sociedad global de los que el arte difícilmente puede ser distante ante las incongruencias del ejercicio del poder y las constantes violaciones a los derechos humanos. El ciudadano cada vez se encuentra más indefenso ante las agresiones de los cuerpos policiales y militares. Tal pareciera que el planeta está en llamas; cuesta trabajo ocultar las flagrantes evidencias.

Basta un breve lapso ante un periódico, un noticiero televisivo o un portal informativo para recabar historias en las que las personas son aplastadas por la maquinaria que detenta el poder. No deja pues de impactar la catarata de incidentes que involucran a agentes oficiales asesinando o golpeando a personas que pertenecen a las supuestas minorías (que han dejado de serlo realmente). Tanto se ufanan los Estados Unidos en erigirse como defensores de la libertad mundial y guardianes de la paz y resulta que al interior del país hay terribles sucesos discriminatorios y de persecución racial. Ese tremendo provocador que es Morrisey planteó que, desafortunadamente, Obama parece ser únicamente negro por fuera, ya que su comportamiento y modo de gobernar es parecido al de cualquier blanco.

Las garantías constitucionales no se respetan ni se reconocen como fundamento importante de dicha nación. En dicho entorno, lleno de contradicciones e injusticias, era de esperar que surgiera una propuesta que acometiera con vehemencia para plasmar en su trabajo las nuevas formas de esclavismo a las que son sometidos los integrantes menos favorecidos de ese país, principalmente la comunidad afroamericana.

Algiers es un grupo de Atlanta, Georgia –tierra de intensos conflictos racistas- que ha recurrido al Gospel combinado con post-punk para el basamento musical de un alegato de gran contenido y profundidad social. Con gran certeza nos recuerda que esta forma de canto y oración sirvió durante muchos años a los afroamericanos como un catalizador espiritual y musical de su circunstancia. Desde comienzos del siglo 17 servía como un vehículo liberador y reivindicativo que se insertó como parte de la vida religiosa de esa comunidad.

La fuerza vocal que acompaña al Gospel al entreverarse con bases procedentes del post-punk y atmósfera de electrónica densa y lenta produce un efecto sobrecogedor tomando en cuenta que se suman a frases tan demoledoras como las que aparecen en “Blood”, uno de sus temas insignia: “400 años de tortura, 400 años de esclavitud, muerto para verte derrochar lo que intentamos proteger… toda nuestra sangre ha sido en vano”.

Ese estruendo vocal que va llevando Algiers –grupo y disco- está a cargo de Franklin James Fisher, mientras que de la parte instrumental se ocupan Lee Tesche (sintetizadores y bajos) y Ryan Mahan (guitarra), pero tiene muy poco que han integrado al ex baterista de Bloc Party –Matt Tong- para que forme parte del grupo. Ahora en directo logran emular la fortaleza del sonido que han logrado en el estudio.

Algiers han hecho un disco epónimo –editado por Matador- que se concentra en hacernos ver que la esclavitud ha cambiado de forma dado que ahora se muestra como la sumisión forzosa a un sistema que establece las reglas económicas, culturales y de orden social. Hoy más que nunca la libertad está acotada y dichas condiciones obligatorias se extienden a otros muchos pueblos y países repartidos por el planeta entero. Sería bueno que en estos momentos lo escucharan con atención en Grecia –y los países que entrarán en graves crisis después de ella-.

En “Irony. Utility. Pretext” hay tiempo para poner en tela de juicio la utilidad de las elecciones –comparándolas incluso con la guillotina y dejando escapar alguna sentencia envenenada: “Pon tu voto en una urna marcada… escribe el nombre de tu tirano con sangre”. A lo largo del álbum perviven esa elegancia soul, esos coros y voces que gravitan como si emergieran de cavernas y a la postre una energía rockera que increpa, que azuza al escucha.

‘”Black Eunuch”, “And When You Fall” y “But She Was Not Flying” no dan tregua, hurgan en el capitalismo salvaje y las sofisticadas y actuales formas de barbarie. Hay que precisar que no son llamados a la revolución o a la lucha activa sino más bien reflexiones sobre el neocolonialismo y la sumisión del ciudadano ante el sistema.

Ante un disco tan sobrio y contundente queda como mera anécdota que ellos digan que hacen post-worldbeat, que citen a Nick Cave, Nina Simone y Dj Premier como referentes y luego nada de eso sea evidente. Lo que es seguro es que gente como Massive Attack y Tv on the Radio se sentirán reconfortados de que su influencia se perciba en estos combatientes del arte. La reflexión por delante de acciones sin sentido. Una postura que bien valdría la pena asimilar.

circozonico@hotmail.com

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