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Domingo , 24.06.2018 / 15:58 Hoy

Señor futbolista

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Superada la barrera de los treintas y en vísperas de su cuarto Mundial, Andrés Guardado interpreta como pocos futbolistas mexicanos el papel que le ofrece la madurez. Dueño de unas cualidades técnicas que con los años perfeccionaron la estampa de un jugador de gran clase; ha sabido reemplazar sus capacidades físicas, mermadas al paso del tiempo, con un amplio sentido de responsabilidad táctica en el campo y una sabiduría contagiosa fuera de él. La veteranía lo ha convertido en un deportista extraordinario: juega y enseña a jugar. Aquel joven Guardado se volvió un señor. Titular indiscutible de un equipo que vive cada temporada entre el rezo y el sufrimiento, en 19 partidos ganó algo más importante que el difícil reconocimiento de la religiosa hinchada del Betis: Guardado se ha ganado su fe. El aficionado bético, exigente, pasional y clásico; suele ser muy cauteloso en la elección de sus ídolos: para abrir las puertas de una plaza como Sevilla, hay que jugarse la vida por ella. Guardado lo entendió desde el primer contacto con el Benito Villamarín, y aunque no va a alcanzarle el tiempo para tener un nicho en ese estadio, su paso por el Betis ha empezado a dejar huella. La carrera de un futbolista puede medirse desde varias perspectivas, casi siempre, la evaluación se hace sumando títulos, multiplicando puntos y contabilizando triunfos; pero pocas veces se mide a partir del grado de identificación que un futbolista logra en los equipos y ciudades por los que pasó. Ese factor de afinidad entre afición y jugador, que se resume en experiencia, personalidad y profesionalismo, ha distinguido los últimos años de su carrera en Europa: de Eindhoven salió en hombros, y el día que abandone Sevilla, saldrá por una puerta de las grandes.

josefgq@gmail.com

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