• Regístrate
Estás leyendo: La Premier merece un Mundial
Comparte esta noticia

Cartas oceánicas

La Premier merece un Mundial

José Ramón Fernández Gutiérrez de Quevedo

Publicidad
Publicidad

Desde su fundación en 1992, la Premier League contribuyó al crecimiento de buena parte de las selecciones nacionales en el mundo; participar en ella, representaba competir en la Liga de futbol más desarrollada accediendo al conocimiento en todos los aspectos del juego: físico, táctico, técnico, comercial, jurídico, económico, social, organizacional y humano. Reclutados por sus clubes, a Inglaterra llegaron profesionales de todos los países especializados en distintas disciplinas: futbolistas, entrenadores, preparadores, médicos, terapeutas, desarrolladores de software, mercadólogos, comunicólogos y buscadores de talento. Esa beca garantizada por los ingleses que fue parte de la expansión de su Liga, logró que países como España y Francia, viejos compradores, se convirtieran en productores. Inglaterra consumía todo lo que podían ofrecerle. La duda estaba en el mercado local, obligados a contratar un porcentaje de ingleses como método para proteger la especie, los clubes de la Premier batallaban cada temporada en la búsqueda de jugadores que preservaran la identidad de sus instituciones. El jugador inglés, atrasado a nivel europeo, conservaba el sello que mantenía su campeonato como uno de los más costumbristas: eran los guardianes del honor y los principales transmisores de una serie de valores que la salvaje apertura del mercado puso en riesgo. Entre las últimas generaciones de ingleses con dientes y sin tarro cervecero, destaca como abanderado Harry Kane. De nombre común y apellido fácil de recordar, el delantero del Tottenham atesora todas las cualidades que enorgullecen al clásico “supporter”: para capitanear a Inglaterra se necesita caballerosidad, deportividad y nobleza; Kane, antes que jugador de futbol, es un ciudadano.

josefgq@gmail.com



Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.