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Sábado , 20.10.2018 / 10:41 Hoy

A morir a los desiertos

Ópera… y ¿Por qué no?

José Manuel Vázquez Navarro

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A pesar de haber llenado de siempre mi vida de música, lo más cerca que había estado de algo que se pareciera a la ópera fue la 9ª sinfonía de Beethoven; el juego de voces y el fragor creciente de la música yendo y viniendo en los movimientos con un desenlace lleno de voces y de poesía me estruja el alma y me ha emocionado siempre.

Pero, como mucha gente, tenía un rechazo marcado a una forma de arte que me parecía aburrida y elitista.

De repente, me veo ahí, hace varias décadas en una tarde de domingo en la capital mexicana, en un excelente lugar en el Palacio de Bellas Artes; no era exactamente una ópera, pero algo muy cercano, una cantata escénica: un grupo de entrañables amigos me invitaron a ver “Carmina Burana”…el juego de luces, la música, las danzas, la escenografía, las voces del coro, los solistas…no pudo ser mejor mi entrada al disfrute del espectáculo más grande del mundo…llegué para quedarme, ese día, en el mundo de la ópera.

Hablando coloquialmente, una ópera es una obra teatral en la que los actores son cantantes excepcionales acompañados de coros y una gran orquesta situada en un foso.

En esta puesta en escena, los diálogos son cantados y hay una extraordinaria producción para el vestuario y “ambientar” los escenarios que marca la historia. Dicha historia, estará repartida en uno o varios actos en los que se desenvuelven las escenas de la trama.La ópera inicia con una obertura, una pieza sólo instrumental que introduce a la obra. Hay un “libreto” que es el guion que indica las intervenciones cantadas de los personajes de la ópera.

La parte esencial y que dará lucimiento a las voces individuales son las “arias”, puede haber varias de éstas en el transcurso de la obra y van acompañadas de “recitativos”, que son partes entre cantadas y recitadas. Las voces masculinas son tenores, barítonos y bajos; mientras que en las damas tenemos sopranos, mezzosopranos y contraltos.

También hay duetos, tríos y cuartetos de voces, así como entrada de coros y partes musicalizadas que le dan continuidad a la obra.La primera ópera que aún se representa, es “Eurídice” de Jacobo Piere estrenada en Florencia en 1600. La mayor parte de la óperas famosas están en italiano, hay operas en francés, algunas en alemán y claro, también las hay en español.

Es probable que,sin Usted saberlo,la ópera le haya acompañado en muchas ocasiones en el cine o en la televisión. La obertura de “Guillermo Tell”, ópera de Rossini, es el tema de entrada de aquella serie televisiva del “Llanero solitario”; otra obertura famosa es la de “Orfeo en los infiernos” de Offenbach, que conocemos como “el Cancán”, el baile energético francés que aparecería invariablemente en cabarets y cantinas de películas del Oeste.

El coro “Oh fortuna” de “Carmina Burana” de Orff y el “Dueto de la Flor” de la ópera “Lakmé” de Delibes, el “fígaro” de “El barbero de Sevilla” de Rossini o “La donna e mobile” de “Rigoletto” de Verdi aparecen en una multitud de comerciales televisivos como música de fondo.

Dese oportunidad y déjese seducir por este antiguo arte que siempre ha captado nuevo público. Escuche a una soprano o un tenor en vivo y deje que las vibraciones de una voz potente y educada le llenen de emoción. Pasión, tragedia, amor, desamor, traición, muerte, amistad, humor…la ópera es algo así, como la vida misma.



mavazna@hotmail.com

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