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A morir a los desiertos

Árbol, ese ser poco valorado en la Comarca

José Manuel Vázquez Navarro

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El invierno, mi estación preferida del año, quizá el frío, familia, festividades, tradiciones, año nuevo, entre otras cosas agradables. Sin embargo, es también la estación que más me llena de nostalgia. Uno de los recuerdos que más extraño son aquellas visitas al viejo “Parque Nacional de Raymundo”, que en estas épocas tapizaba su piso con un colchón de hojas que caían de los numerosos árboles caducifolios que lo colmaban.


El crujir de las hojas secas bajo mis pies y la sensación de caminar metros y metros sobre esa “alfombra”, son de las cosas que más atesoro de la infancia. Una infancia colmada de plantas en la “Ciudad Jardín” de la Comarca.


Ese Lerdo de antaño, cuando aún quedaban algunas acequias y había huertas de higueras, granadas y durazneros; existía un gran aprecio por las plantas. La población creció, el Parque Raymundo sigue su larga agonía, entre el olvido y la poca atención, los fresnos monumentales murieron, las acequias dejaron de correr, las huertas se convirtieron en fraccionamientos, a la Ciudad Jardín sólo le queda el mote, pues cada vez la flora urbana es más escasa.


El poco aprecio por el arbolado en el resto del área conurbada de la Comarca Lagunera es un común. Más y más metros de aceras desprovistas de vegetación en zonas urbanas de un semidesierto donde el calor abrasa en la mayor parte del año.


Filtros para partículas contaminantes, generadores de oxígeno, consumidores de bióxido de carbono, aislantes de la contaminación acústica, reguladores de la temperatura, espacios de vida para la biodiversidad regional, emisores de humedad ambiental, facilitadores de convivencia humana bajo su sombra, mejoradores de la salud mental humana al proporcionar bienestar y por si fuera poco, algunos dan sabrosos frutos.


Los estándares internacionales indican que las zonas urbanas requieren de un árbol por cada tres habitantes y al menos 10 metros cuadrados de áreas verdes por habitante. Ojalá dejemos de simular campañas de reforestación y de veras nos comprometamos como población a plantar y mantener más árboles; ojalá les exijamos a nuestras autoridades verdaderas políticas públicas que incrementen y mantengan áreas verdes. Como ejemplo, incentivos como reducción en impuestos municipales por cada árbol que mantengas en tu acera, serían mecanismos interesantes.


mavazna@hotmail.com

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