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Viernes , 21.09.2018 / 19:34 Hoy

De paso

¿Voto enojado o decepcionado?

José Luis Reyna

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Alejandro Moreno se pregunta si el voto del electorado se depositará en las urnas con enojo (El Financiero, 23/III/18). De acuerdo con sus datos, una parte del electorado irá irritado a votar: 34 por ciento. Uno de cada tres. No obstante, 55 por ciento de los encuestados rechazó “que votaría manifestando su enojo y molestia” porque podría implicar la elección de un mal presidente. La información muestra que una parte mayoritaria del electorado se halla en el terreno de la racionalidad en tanto que otro en el del enojo y la decepción.

Hay datos desalentadores que pueden influir en la decisión que se expresará el próximo 1 de julio. El Informe Latinobarómetro 2017 permite conocer algunas de las debilidades de nuestro sistema político y, de ahí, inferir una posible “actitud” del voto. Una de ellas es el grado de satisfacción con la democracia. Los datos indican que América Latina, como región, muestra una tendencia a la baja en ese rubro. El promedio latinoamericano alcanza 30 por ciento de la ciudadanía en tanto que en México solo 18 por ciento de los encuestados dice estar satisfecho. Uno de cada cinco. Esa insatisfacción puede ser consecuencia de una decepción: el gobierno no ha cumplido.

Lo anterior se complementa con otro indicador, el apoyo a la democracia. México, según el estudio mencionado, acusó una disminución “muy significativa” al respecto, ya que perdió 10 puntos porcentuales entre 2016 y 2017: cayó de 48 por ciento a 38 por ciento. Hay una relación estrecha entre el apoyo a la democracia y la aprobación ciudadana del gobierno en turno. La labor de Peña Nieto tiende a ser reprobada y este factor puede explicar la decepción democrática mencionada. Mientras que en América Latina la aprobación gubernamental en 2017 fue de 30 por cierto, una cifra pobre por cierto, en México se alcanzó tan solo 20 por ciento. En comparación con 2016, perdió 5 puntos porcentuales.

Por otra parte, México tiene poca confianza en sus instituciones. Las mejor evaluadas fueron las fuerzas armadas (51 por ciento), arriba del promedio latinoamericano, que fue 46 por ciento. En contraste, la policía mexicana fue percibida como confiable por uno de cada cinco ciudadanos (21 por ciento). El gobierno tampoco merece la confianza ciudadana, ya que solo 15 por ciento confía en él, en contraste con 25 por ciento en América Latina. Vale anotar que la menor confianza se orienta hacia los partidos políticos. Solo uno de cada 10 ciudadanos confía en las instituciones partidistas.

La valoración de la economía es otro factor que influirá en el voto. En tanto que en Latinoamérica 14 por ciento percibe que se va por muy buen camino, en México solo 8 por ciento lo considera así. Hay gran descontento con el desempeño de la economía y, sin duda, un malestar enorme por la corrupción, la inseguridad y la violencia.

Las campañas presidenciales ya arrancaron. Para todos los candidatos será un reto convencer a sus seguidores. Tienen todos, como desafío, impedir que el potencial voto del enojo y la decepción derrote al voto de la racionalidad.

jreyna@colmex.mx

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