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Perpetuarse en el poder

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El poder es un vicio. Quien lo tiene y lo ejerce procura encontrar los medios, muchas veces sin pudor alguno, para conservarlo. Quien no lo tiene busca también los medios, sin recato, con tal de conseguirlo. Las instituciones políticas, en especial los partidos, pierden su identidad, que es su razón de ser, y ceden ante el embate de quienes quieren seguir empoderados o pretenden empoderarse. Ante la ambición, la ideología se vuelve secundaria y deja de ser el faro que ilumina un camino determinado. Se pierde, además, el concepto de la geometría política. Deja de ser importante si se es de izquierda, de centro o de derecha. Lo que importa es el poder y mejor si se perpetúa.

La migración política en México se le conoce como el chapulineo; los saltimbanquis la han hecho profesión. Se buscan las condiciones para satisfacer sus intereses y ambiciones personales y marginan los principios que supuestamente darían coherencia a un proyecto con alcance colectivo; que sirva a la sociedad. Los partidos se han vuelto trampolines, lo que equivale a menospreciar al ciudadano que, de muchas maneras, se orientan hacia una ideología, hacia una utopía. La comercialización de la política desampara a los votantes pues, en varios sentidos, los que compiten por el poder son iguales: relegan la vocación de servicio.

El proceso electoral que ha empezado demuestra que si los principios de los protagonistas no son del gusto de algunos, se pueden cambiar, sin problema, por otros más adecuados (Groucho Marx). Panistas que se convierten en priistas y verdistas que buscan ser morenos. Algunos ejemplos: el ex presidente Fox se convirtió en un ferviente dinosaurio priista cuando fue un furibundo panista. Intentó reelegirse por medio de su cónyuge al término de su mandato. Por fortuna, el intento se frustró. Calderón ha impulsado a su esposa para volver a Los Pinos: ¿extrañarán la recámara presidencial? Graco Ramírez está obsesionado con heredarle la gubernatura a su hijastro igual que el veracruzano Yunes pretende que lo suceda su hijo. Hay más ejemplos.

El ex gobernador de Puebla Moreno Valle, quien aspiró a ser candidato presidencial, falló en el intento. Sin embargo, como si fuera un cambalache de objetos, declinó su aspiración a cambio de que su esposa se convirtiera en la candidata a gobernar el estado de Puebla.

Los comicios de este año son cruciales para redefinir el rumbo de este país. Para ello es necesario contar con una agenda básica de propuestas de políticas públicas que sacudan, para bien, a este país. Que los políticos dejen de lado ese afán de perpetuarse en el poder. México sigue padeciendo problemas ancestrales que no han podido ser resueltos: la pobreza, la desigualdad, el escaso crecimiento, el autoritarismo, etcétera. Son necesarias las iniciativas para erradicarlos. Dejar de lado conseguir (o mantener) el poder por el poder, por cualquier medio, como lo quiere la clase priista o llegar al poder sin importar la calaña de la gente con la que se va a contar; en Morena hay personajes indeseables encriptados en ese movimiento. El poder en México no se entiende como un fin de servicio, sino como la ambición de un grupúsculo o de una persona.

jreyna@colmex.mx

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