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Jueves , 16.08.2018 / 08:21 Hoy

De paso

Los burros hablando de orejas

José Luis Reyna

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En el debate entre los candidatos a gobernar el Estado de México predominó la forma de hacer política en el país: las descalificaciones y la escasez de propuestas. Mostró, eso sí, la personalidad de los aspirantes, unos más agresivos y ególatras que otros. Campeó el voluntarismo: la solución a la rampante corrupción, la inseguridad extrema, la pobreza profunda (entre otras lacras) será consecuencia de un milagro, no de una acción razonada.

La candidata de Morena (la maestra Delfina) no pudo esquivar los dardos que le fueron lanzados por la panista (Vázquez Mota). Se le vio balbuceante y no rebatió la acusación de que se “apropió” de una parte de los salarios de los trabajadores de la alcaldía de Texcoco, cuando la encabezó. El priista Del Mazo se mostró con un talante egocéntrico, ignorando las tropelías que su partido ha cometido durante tantas décadas tanto en la entidad mexiquense como a escala nacional. Un candidato “totalmente Palacio” divorciado de la adversa realidad del estado que aspira gobernar. Vázquez Mota acusando con desparpajo, pero incapacitada para ofrecer un argumento sólido de un fondo de casi mil millones de pesos con el que la “distinguió” la actual administración presidencial.

Se puede colegir que, de una u otra forma, las irregularidades los hermanan. El diezmo salarial que impuso Delfina es una afrenta, no un desplante filantrópico como después quiso justificar. A Del Mazo se le recordó que desde su terruño se han beneficiado a empresas (Higa y OHL), que trabajan más para los intereses de los políticos y no de los mexiquenses. Vázquez Mota insistiendo en que esos cientos de millones nunca fueron tocados por sus manos. En pocas palabras, y siguiendo el refrán popular, los burros hablando de orejas .Todos tienen cola que les pisen y hay un grado de cinismo al comparecer ante las cámaras dándose baños de pureza que, por supuesto, nadie cree.

Se les olvida que en sus partidos hay manchas que ensucian. Una ex candidata de Morena recibiendo dinero en bolsas, pese a que ese partido pregona “la honestidad valiente”. Un presidente panista (Anaya) que no abre la boca cuando un ex gobernador panista (Femat) es acusado en Estados Unidos por peculado. Un dirigente del PRI que, en su percepción, no cuenta para el ya menguado prestigio de su partido, la cantidad de ex gobernadores prófugos y otros detenidos. Hasta un ex dirigente priista de Nuevo León, que más tardó en ser detenido por desvío de fondos que fugarse de un hospital en bata. Ahora, la justicia de Nuevo León lo considera evasor de la justicia.

De los otros candidatos, Zepeda (PRD) y González (PT), ex alcaldes mexiquenses ambos, argumentaron que los municipios que gobernaron son como las Suizas del Estado de México. Durante sus gestiones, en Nezahualcóyotl y Metepec, los problemas desaparecieron. Quién tuvo una mirada distinta, tal vez por ser candidata independiente, fue Teresa Castell, pero al parecer no cuenta. Todos los demás tienen cola que les pisen. En este país, a la clase política le sobran orejas cuando abre la boca.

jreyna@colmex.mx

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