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De paso

La fuerza del clero y la debilidad del Estado

José Luis Reyna

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En mayo pasado, el presidente Peña Nieto dio a conocer una iniciativa de ley a favor del matrimonio entre personas del mismo sexo. De acuerdo con la misma, todos los matrimonios estarían cobijados por los mismos derechos, "sin importar su orientación sexual y sin discriminación". Aunque la iniciativa mencionada fue celebrada por la comunidad lésbico-gay, junto con diversos actores sociales, nunca esperaron que la reacción de la Iglesia fuera de rechazo, encono e intolerancia. En pocas palabras fue definida "contra-natura" y se convirtió en bandera eclesiástica para confrontar al jefe del Ejecutivo.

De la mano del clero, el Frente Nacional por la Familia (FNF) se ha manifestado contra el PRI. Han puesto en marcha una campaña, con tintes ideológicos, para descarrilar lo que queda de esa iniciativa. Hay que señalar que los coordinadores parlamentarios de los senadores y diputados priistas han "decidido" (¿por cuenta propia?) congelar la propuesta bajo el argumento de que, por el momento, "no es prioritaria ni hay presiones sociales para instrumentarla". Es muy probable que se haya hecho un análisis del costo y del beneficio para concluir que es menos oneroso frenar la medida que impulsarla, aunque de por medio vaya un nuevo desgaste de la institución presidencial y señale la debilidad de nuestras instituciones. En pocas palabras, el clero sometió al Estado mostrándole su debilidad.

El FNF está constituido por más de mil organizaciones y tiene presencia en 27 entidades federativas. Ha amenazado con protestar, el próximo septiembre, en varias ciudades del interior de la República y hacia finales de ese mes en Ciudad de México. Una de sus exigencias políticas, que lleva la huella del Arzobispado de México y su semanario Desde la Fe, es la siguiente: motivar a la gente para que deje de votar por el PRI, como ya lo hizo en Aguascalientes, en la pasada elección de gobernador, en la que perdió el candidato priista (junio pasado). Otra es "la convocatoria a la sociedad civil para que hagan una protesta digital contra el PRI y de EPN con los lemas "Defendamos la familia" y "Yo decido por mi familia".

La coyuntura política de México refleja un reblandecimiento institucional y, en consecuencia, un debilitamiento del Estado. Éste ha perdido la capacidad de respuesta ante los diversos problemas que abundan hoy en día. La cúpula eclesial está aprovechando esta situación para confirmar el poder político que tiene el que, además, ejerce de acuerdo con sus propios intereses. Es probable que la Iglesia católica movilice a sus fieles (los que no equivalen a todos los mexicanos) no solo contra una iniciativa de ley, sino con objetivos que le asignen un papel más protagónico en el escenario político nacional. Está cultivando y reavivando movimientos de extrema derecha, los que serían perjudiciales no solo para el Estado, sino para la sociedad en su conjunto. Las agrupaciones de católicos agrupados en el FPF sería la base para diseñar un movimiento que desafiaría la débil base político-institucional existente y añadiría un elemento más en el deterioro de la institución presidencial. Sería necesaria una respuesta para frenar la actividad sublevada de la Iglesia católica; sin embargo,- todo indica que ya es demasiado tarde. El Estado mexicano capituló ante la cúpula eclesiástica: habrá que aceptar, por tanto, que el clero es fuerte y el Estado es débil.

jreyna@colmex.mx

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