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Viernes , 22.06.2018 / 07:19 Hoy

De paso

Famélica cruzada contra el hambre

José Luis Reyna

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Una de las iniciativas más llamativas de la administración del presidente Peña fue la Cruzada Nacional contra el Hambre. La anunció, entre otras medidas, el día de su toma de posesión (1/XII/12), y su arranque formal tuvo lugar en Chiapas el 21 de enero de 2013. Se invitó al ex presidente Lula de Brasil, dado el éxito que alcanzó esa política (hambre cero) en el país amazónico; en ocho años, 30 millones de personas migraron de la zona de pobreza a niveles socioeconómicos más altos. Muchos empezaron a comer una dieta básica, lo que antes era sencillamente impensable.

Si en Brasil fue un éxito esa cruzada, algunos datos recientes parecen demostrar que en México, hasta ahora, no lo ha sido. Esta política pública, tan necesaria en un país con las carencias que tiene el nuestro no ha rendido los frutos esperados. El problema de siempre: esta administración presidencial crea grandes expectativas que, por una u otra razón, no empatan con el objetivo que se persigue. Ensalzan los resultados antes de lograrlos. Se regocijan del éxito antes de alcanzarlo; no es una administración eficiente. Ejemplos sobran.

De acuerdo con una investigación de MILENIO/DataLab (MILENIO Diario, 8/III/16), el diseño de la Cruzada Nacional contra el Hambre se "queda corta por errores metodológicos". Dicha pesquisa señala que habiendo 7 millones de mexicanos que pasan sus días sin comer, los recursos se "distribuyen a ojo de buen cubero, sin detectar y definir quiénes deben recibir los apoyos". En otras palabras, algunos reciben la ayuda del programa sin necesitarla y otros reciben nada cuando esa ayuda sea parte vital de su sustento para sobrevivir.

Al día siguiente, sin embargo, MILENIO publicó datos que sugieren problemas en la interpretación del reportaje de DataLab donde se afirma que se quería iniciar, a la brevedad posible, un programa de enormes recursos y de grandes dimensiones pero se descuidó, por esa premura de alcanzar el éxito antes de tiempo, la instrumentación correcta de la medida. ¿Hay razones que fundamentan la aseveración de que la Cruzada Nacional contra el Hambre "se quedó corta"? ¿Tan grave es el "error metodológico" que la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) informa que uno de sus programas principales tiene como objetivo beneficiar a 4.7 millones de personas, pero los datos reales obtenidos de la misma fuente secretarial indican que los beneficiados solo son 1.15 millones de habitantes? Con base en la primera cifra, podría estructurarse un discurso con tintes triunfalistas. Con base en la segunda cifra, se podría concluir que en tres años lo que se ha obtenido es un fracaso.

La citada investigación arroja datos que alarman. Que reflejan el manejo de una administración que plantea metas pero no tiene la capacidad conseguirlos. A reserva de que el lector interesado lea la investigación citada y las precisiones del día siguiente, otro que genera zozobra es que en los 150 municipios más pobres del país, donde uno de cada tres habitantes vive en extrema pobreza que incluye carencia alimentaria, la cobertura promedio del programa es de solo 41 por ciento. En contraste, los 150 municipios que concentran el menor grado de pobreza extrema, la cobertura del programa es de 137 por ciento.

Sin duda, la investigación de MILENIO tiene que motivar a revisar los números porque uno de los más graves problemas de este país, la desigualdad junto con la pobreza, no debe seguir creciendo y disminuyendo la viabilidad del desarrollo.

jreyna@colmex.mx

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