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Miércoles , 19.09.2018 / 02:55 Hoy

De paso

Cuando rectifican, cometen el mismo error

José Luis Reyna

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Un nuevo golpe ha sido asestado a la credibilidad de la administración presidencial. El motivo: una propiedad inmueble "que es usado" por la primera dama, ubicado en la ciudad de Miami. En uno de sus barrios más exclusivos. Frente al mar. El impuesto predial dibuja una idea del tipo de departamento: más de 29 mil dólares, pagado por un amigo del jefe del Ejecutivo. Una investigación del diario británico The Guardian exhibió, una vez más, un probable conflicto de interés entre la familia presidencial y un grupo empresarial que, además, "compite por la adjudicación del control de puertos marítimos en México".

Podría suponerse que el reportaje del rotativo británico carece de fundamentos, tal como lo afirma la vocería de la Presidencia de la República. Que, en el extremo, los datos fueron inventados. Sin embargo, la percepción de la sociedad fue activada, de nueva cuenta, a punto que lo publicado por el diario inglés se ha dado por bueno. Echó a andar, otra vez, nuestra valoración negativa de la clase política que nos gobierna. Lo publicado contribuye a que nuestra indignación crezca aún más. Que el mal humor social se esparza. Nos hace perder, todavía más, la confianza, ya de por sí raquítica, en nuestras instituciones públicas. Indica que la administración presidencial de Peña Nieto se encuentra contra la pared. Que su credibilidad se encuentra por los suelos. Echa por tierra la preocupación del discurso oficial por aquellos que casi nada tienen. El reportaje alimenta el descrédito de la administración presidencial y puede augurarse una nueva crisis de credibilidad que difícilmente aceptará otro perdón.

Es preocupante que a estas alturas del sexenio haya un nuevo golpe a la escasa credibilidad del régimen y ponga en entredicho la solidez de nuestras instituciones. El último tercio de este sexenio inevitablemente tendrá como marco una nueva turbulencia cuyas implicaciones pueden ser devastadores para el sistema político en su conjunto. No solo se verá afectada la cúpula de la clase en el poder. Lo será también la sociedad que padecerá un gobierno que ha perdido el rumbo, tal como ha sido señalado por una encuesta reciente del diario Reforma (11/VIII/16): 76 por ciento opina que el país va por mal camino. Por si fuera poco, tres de cada cuatro reprueban el trabajo del jefe del Ejecutivo y solo 6 por ciento (uno de cada 20) opina que, después del perdón presidencial ofrecido, mejoró su opinión del Presidente.

Puede afirmarse que ese perdón pedido hace tan poco por el Presidente de la República sirvió, hasta ahora, de poco. La percepción social es que nuevamente se ha incurrido en el mismo error. El propio Presidente, cuando ofreció sus disculpas a la sociedad hace unas semanas, puso un énfasis especial cuando afirmó que "el funcionario público es responsable (también) de la percepción de la gente". Una sociedad envuelta en el encono sería un mal presagio para los años electorales que vienen. El mal humor social se haría presente en las urnas. No es difícil pronosticar, como están las cosas ahora, un amplio voto de castigo en las elecciones de 2017 y 2018: serán una prueba de fuego para el gobierno. Este nuevo episodio exhibido por The Guardian sugiere que nuestra clase política cuando rectifica, comete el mismo error.

jreyna@colmex.mx

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