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Jueves , 13.12.2018 / 12:09 Hoy

De paso

Algunos creen que los fiscales “carnales” los salvarán

José Luis Reyna

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El sistema político empieza a redefinirse. La abrumadora votación por Morena ha permitido que, de facto, tengamos dos administraciones paralelas: la de Peña y la de AMLO. La administración actual, en sus últimos estertores, desempeña un papel protocolario y ha ofrecido que la larga transición al 1 de diciembre sea lo más tersa posible. Sin embargo, el cataclismo electoral de hace cuatro semanas prendió los focos rojos en varias entidades del país: Veracruz, Morelos y Chihuahua, por ejemplo.

En Veracruz, la legislatura saliente, encabezada por los diputados del PAN, designó con 27 votos a favor el nombramiento de Marcos Torres Zamudio como el fiscal Anticorrupción de esa entidad por un periodo de cinco años. Se puede recordar que el todavía gobernador Yunes criticó y estigmatizó hasta el cansancio a su antecesor Javier Duarte por querer imponer a un miembro de su equipo para ocupar el cargo antes mencionado. Torres Zamudio fue director jurídico de Duarte y es un personaje vinculado con el actual fiscal Winckler Ortiz y al propio Yunes. Los futuros legisladores de Morena, que harán mayoría en el Congreso, impugnaron el nombramiento. A pesar de que tomaron la tribuna, el grupo del PAN volvió a votar y tomó la protesta reglamentaria a Torres Zamudio, pese a que los 27 votos obtenidos son insuficientes; se necesita mayoría calificada.

En Morelos la situación no es distinta. El gobierno saliente de Graco Ramírez está haciendo lo imposible para entorpecer la próxima administración encabezada por su acérrimo enemigo Cuauhtémoc Blanco. El grupo de enlace del ex futbolista ha denunciado los obstáculos que el gobernador saliente ha ido poniendo. Los diputados locales, además, aprovechando las últimas sesiones que les quedan han intentado nombrar a un Fiscal General, Uriel Carmona, por un periodo de ocho años. Habrá que ver el desenlace de esta maniobra de la que probablemente no saldrá bien librado Graco.

Javier Corral, mandatario de Chihuahua, impuso (¿sugirió?) un periodo extraordinario de sesiones en el Congreso local para elegir también a un fiscal Anticorrupción. Al igual que en los dos casos anteriores, la bancada morenista será mayoría. Futuros congresistas electos (de Morena) hicieron la denuncia correspondiente para evitar que los gobernadores salientes, con excepción de Corral, tengan la protección personal de personajes afines y leales a sus personas. Necesitan blindaje.

Sería impropio, por ahora, señalar a Yunes, a Graco y a Corral de alguna irregularidad que hayan cometido durante sus respectivas administraciones. Sin embargo, el intento de “madrugar” con nombramientos de personas afines a ellos delata que algo pretenden esconder. Las sociedades de esos estados tendrán que estar atentas a esas designaciones, ya que los “fiscales carnales” cumplen una función de opacidad y de complicidad. Si la elección del 1 de julio tuvo como bandera el combate a la corrupción, no puede permitirse que lleguen funcionarios afines a quienes ejercieron el poder. De lo anterior se refuerza que todos los fiscales Anticorrupción, en particular el federal, tienen que ser autónomos, sin ataduras, para desempeñar a cabalidad sus funciones.

jreyna@colmex.mx

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