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Lunes , 20.08.2018 / 20:15 Hoy

El Santo Oficio

La izquierda en la encrucijada

José Luis Martínez S.

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En un rincón del monasterio, a hurtadillas, el cartujo tiembla con la lectura de La democracia fragmentada (Debolsillo, 2017), el nuevo libro de Roger Bartra. “Lo van a crucificar”, medita, en la tarde ardiente del Viernes Santo, mientras subraya párrafos enteros dedicados a la izquierda mexicana, fragmentada, sectaria, intolerante, “atrapada en el laberinto del nacionalismo populista”.

El libro recoge textos escritos desde 2006, cuando el resultado de la elección presidencial no fue reconocido por Andrés Manuel López Obrador, provocando una fractura política con elevados costos para la izquierda, entre ellos la irreconciliable pugna entre las corrientes socialdemócratas y populistas en el PRD, incapaces “de convivir civilizadamente en el mismo partido”.

Miembro del Partido Comunista Mexicano en su juventud, discípulo de Arnoldo Martínez Verdugo, director de la revista El Machete, investigador emérito de la UNAM, Bartra es un convencido de la necesidad del debate, la discusión y la reflexión para alumbrar la oscuridad y confusión de estos días.

En un artículo sobre la muerte de Martínez Verdugo, recuerda: “Gracias a Arnoldo fui (…) comprendiendo que la revolución debía ocurrir en nuestras ideas y que debíamos optar por la democracia”.

En compañía del político sinaloense, tan olvidado por la actual izquierda mexicana, quien desde la dirigencia del PCM cuestionó la invasión soviética a Checoslovaquia y mantuvo una línea independiente de la URSS, Bartra fortaleció su mirada crítica, distante de los dogmas y prejuicios de una izquierda antidemocrática y aldeana. Por eso lo han llamado traidor, como dice en una entrevista con Zedryk Raziel publicada en el periódico Reforma.

En la misma entrevista expresa su pesimismo ante las próximas elecciones presidenciales, en las cuales —afirma— estará ausente la izquierda. Para él, los tres candidatos más poderosos (y también la candidata independiente) representan a la derecha: “Lo que no sabemos —dice— es cuál de las tres opciones de derecha va a seguir el país, y eso, como persona de izquierda, me parece lamentable”. José Antonio Meade y Ricardo Anaya, señala Bartra, forman parte de la derecha tecnocrática, en tanto López Obrador “es posiblemente el líder político más a la derecha en estos momentos”, con su populismo y su alianza con el evangélico Partido Encuentro Social, contrario al aborto, el matrimonio gay, la adopción homoparental…

El deber del maestro

En el texto dedicado a Martínez Verdugo, Bartra rememora cuando éste lo invitó a comer con Rodney Arismendi, “el famoso dirigente comunista uruguayo que pasaba por México”. Se reunieron en un restaurante cercano al Monumento a la Revolución. “A Arismendi —cuenta Bartra— le hice la típica y tonta pregunta: ¿cuál es el deber principal del estudiante comunista? Me respondió enfáticamente: ¡estudiar!, lo que me dejó azorado”. Martínez Verdugo estuvo de acuerdo con el uruguayo “y destacó la importancia de los debates en el mundo de las ideas”.

El deber principal de los estudiantes —de izquierda o derecha— es estudiar; el de los maestros, enseñar. Por eso Bartra reprueba la actitud de los integrantes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, contrarios a la reforma educativa, “a la renovación y evaluación de su trabajo”, defendidos en todos los foros por López Obrador, como si fueran auténticos luchadores sociales y factores de un cambio positivo en el país.

“Las protestas de la CNTE —señala Bartra— revelan el peso de un mundo viejo que se derrumba, con sus caciques sindicales, sus mediaciones corruptas, sus costumbres caducas y la decadencia de una gran masa de maestros mal educados y malos educadores, que se resisten al cambio”.

La reforma educativa no es una panacea, tiene defectos, limitaciones, pero es un punto de partida para poner un poco de orden en un sistema vapuleado por la inepcia, la corrupción, los intereses mezquinos de líderes y políticos a quienes les importan el poder y el dinero, no la educación. Esto no lo dice Bartra, lo piensa el monje.

Apagar la luz

La democracia fragmentada se divide en cinco partes: “La fractura mexicana: izquierda y derecha en la transición democrática”, “La democracia fragmentada”, “Ruidos del mundo”, “Diario de un viaje de estudios a China” y “Bitácora de ideas”. Es, a su manera —dice Bartra—, un libro de teoría política y una invitación al debate de las ideas en un momento permeado peligrosamente por las emociones, las pasiones, los sentimientos; por la inmersión de gran parte de la sociedad en un nacionalismo trasnochado y caduco.

“Ante la pobreza intelectual de la clase política mexicana es importante resaltar el valor de las ideas y de la teoría —escribe en el prólogo—. Es una desgracia que los políticos menosprecien la teoría política, un desprecio que ocurre especialmente en aquellos que se ubican en el amplio espectro del populismo”.

Para Bartra “la izquierda en su conjunto se está deslizando a viejas ideas y prácticas propias del nacionalismo revolucionario priista”. El desencanto, la corrupción, la inseguridad, la violencia podrían alentar el próximo domingo 1 de julio el triunfo de la opción populista camuflada de izquierda. “Sería como apagar la luz sin salirse de escena”. Esa es la encrucijada en unas elecciones en las cuales no hay ni a quién irle.

Queridos cinco lectores, El Santo Oficio los colma de bendiciones. El Señor esté con ustedes. Amén.

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