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Vidas Ejemplares

Una prisión, dos asesinos, dos suicidas

José Luis Durán King

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La Prisión Estatal San Quintín, en California, posee el corredor de la muerte más grande de EU: 740 hombres permanecen aislados en espera de que se cumpla su sentencia; sin embargo, desde 1978, año en que se reinstaló la pena de muerte en ese estado, los condenados de San Quintín mueren de todo —incluso de viejos—, excepto por ejecución legal.

La ejecución más reciente en esa prisión ocurrió en 2006, mientras que de 1978 a la fecha 25 reos se han suicidado y 79 han muerto por males relacionados con la vejez.

De acuerdo con el grupo de abogados que representa a los reos de San Quintín, el índice de suicidios es de 24 por cada 100 mil, una cifra superior a los 16 suicidios por cada 100 mil reos en todo el sistema penitenciario de EU.

Los dos más recientes en esta prisión ocurrieron con menos de 48 horas de diferencia: Andrew Urdiales, ex marine estadunidense, fue encontrado inconsciente en su celda el 2 de noviembre por la noche. Fue declarado muerto la mañana del 3. El domingo 4 por la noche, Virendra Govin, de 51 años, fue hallado inconsciente en otra celda del corredor de la muerte, casi 48 horas después de Urdiales. Govin fue declarado muerto.

El 5 de octubre, Andrew Urdiales fue condenado a muerte por un juez del condado de Orange por el asesinato de cinco mujeres en varias localidades de California.

En 2004, Urdiales recibió la máxima sentencia penal en el estado de Illinois por el asesinato de Cassie Corum, de 21 años, Lori Uylaki, de 25, y Lynn Huber, de 22 años; sin embargo, el ex gobernador de Illinois, George Ryan, conmutó el veredicto a cadena perpetua en 2011, luego de que la pena capital entró en un periodo de receso.

Las víctimas de Urdiales en California fueron Robbin Brandley, de 23 años; Maryann Wells, de 31; Julie McGhee, de 29; Tammie Erwin, de 20, y Denise Maney, de 32.

Urdiales fue un asesino despiadado. Sin un modo de operar definido, mató a cuchilladas, balazos y estrangulamiento. Los cuerpos de sus presas los arrojaba en lugares solitarios, sin tomarse la molestia de ocultarlos.

Solo se cuenta con información de dos sobrevivientes: una enfermera de 19 años de apellido Absenson, quien fue agredida por el criminal en septiembre de 1992, cuando el individuo ya tenía en su registro cinco homicidios.

La otra fue una prostituta que pese a estar esposada y amenazada, logró escapar del vehículo de Urdiales. Semanas después, el asesino fue detenido de forma definitiva.

Virendra Govin fue condenado muerte en diciembre de 2004 por asesinar a cuatro personas de una familia en el condado de Los Ángeles.

Por una disputa de dinero, Virendra Govin, su hermano Pavin y Carlos Amador mataron a Gita Kumar, de 42 años; Plara Kumar, de 18; Tulsi Kumar, de 16, y Sitaben Patel, de 63. Posteriormente, los tres hombres incendiaron la casa de los Kumar.

Las autoridades de la Prisión Estatal San Quintín han informado que los suicidios de Urdiales y Govin no están relacionadas, aunque tampoco han especificado cuáles fueron los motivos y qué método eligieron los reos para quitarse la vida.

operamundi@gmail.com

@compalobo



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