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Jueves , 21.06.2018 / 22:54 Hoy

Vidas Ejemplares

Un lobo de bosque

José Luis Durán King

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Tras el arresto de Antone Charles Costa, un carpintero de 25 años, residente de Cape Cod, Massachusetts, el 6 de marzo de 1969, el fiscal de distrito Edmund Dinis declaró ante los medios que la policía local enfrentaba un caso atemorizante de varios homicidios de mujeres.

Dinis explicó que “el corazón de cada una de las jóvenes había sido removido de los cuerpos” y que los órganos no estaban en las tumbas clandestinas. “Cada cuerpo”, señaló el fiscal, “fue cortado en varias partes en sus articulaciones”. Asimismo, abundó la autoridad, había marcas de mordidas en los cadáveres.

El curso de las investigaciones demostró que el fiscal Dinis había echado a volar su imaginación. Las cuatro jóvenes halladas en una zona boscosa de Cape Cod tenían el corazón en su lugar, solo en una de ellas algunos órganos fueron removidos. No se hallaron mutilaciones en los cadáveres, y como apuntó un forense, los cortes en las articulaciones de los que habló Dinis eran físicamente imposibles.

¿Qué motivó las palabras del señor Edmund Dinis? Es imposible saberlo, porque el individuo no volvió a tocar el tema. Lo cierto es que el turismo mórbido con escala en Cape Cod se incrementó a partir de su declaración y todavía hoy en día son decenas los curiosos que acuden a la zona boscosa a realizar por sí mismos sus conjeturas e indagatorias.

Antone Costa nació en 1945. No conoció a su padre, pues éste murió durante la Segunda Guerra Mundial, meses después de que su hijo nació. Cuando Antone tenía siete años confesó a su madre que un hombre lo visitaba todas las noches. Al ver el retrato de su padre, el niño dijo que ese era el hombre de las visitas nocturnas.

A los 16 años, Costa pisó la correccional después de que invadió un departamento con la intención de violar a una adolescente. La menor gritó y los vecinos detuvieron al acosador.

En abril de 1963, Costa se casó y procreó cuatro hijos. Parecía que el hombre sentaría cabeza, pero su afición a las drogas psicodélicas echó a perder su vida por completo.

Ya divorciado, en junio de 1966 conoció a Bonnie Williams y Diane Federoff, dos chicas hippies con las que supuestamente viajaría a Pensilvania. Las jóvenes nunca llegaron a su destino. Cuando preguntaron dónde estaban, Costa respondió que se habían quedado en California. Los investigadores especulan que Bonni y Diana fueron las primeras víctimas del infractor asesino.

A principios de 1968, Costa se mudó al paraíso del hippismo: el distrito Haight-Ashbury, en San Francisco, California. Ahí conoció a Barbara Spaulding, quien un día decidió encargar a su hijo con unos familiares y fugarse con su nuevo novio. Barbara, al igual que Bonnie y Diane, nunca más fue vista.

Fue el hallazgo de Patricia H. Walsh, Mary Anne Wysocki, Susan Parry y Sydney Monzon, en un paraje boscoso de Cape Cod, en el que Costa sembraba mariguana y utilizaba para esconder drogas, lo que llevó a la detención del presunto asesino.

El 6 de marzo de 1969, Antone Costa fue arrestado, para después ser enjuiciado y condenado a prisión de por vida en la Institución Correccional de Walpole, Massachusetts.

En el primer año de su estancia, Costa decoró su celda con motivos mágicos y satanistas, además de que escribió un libro llamado Resurrección, en el que decía ser inocente y culpaba de los homicidios a un amigo llamado Carl, quien nunca fue hallado y al que nadie conocía.

De personalidad esquizoide, considerado “un moderno Marqués de Sade” por un psiquiatra de la prisión, Antone Costa fue encontrado colgado en su celda de la correccional. Aunque su muerte quedó registrada como suicidio, un guardia señaló que el cuerpo del preso mostraba contusiones que apuntaban a un posible homicidio.

operamundi@gmail.com

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