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Viernes , 21.09.2018 / 07:39 Hoy

Vidas Ejemplares

Un hombre amargado por su divorcio

José Luis Durán King

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En 1996, el psiquiatra forense Steven Pitt participó en la investigación del asesinato de la niña Jon Benet Ramsey, de seis años. La muerte de la menor permanece como uno de los casos prominentes sin resolver de Estados Unidos.

Los padres de Jon Benet estuvieron dentro del grupo de sospechosos del crimen, aunque no se recabó la evidencia suficiente para culparlos.

El doctor Pitt nunca creyó en la inocencia de los padres de la niña, menos después de que el especialista halló un trozo de piña en el tracto digestivo de la pequeña, cuando la madre explicó todo el tiempo que su hija no había cenado. Para Pitt, esa evidencia señalaba que los padres acordaron una coartada.

En 2009, Pitt fue contratado por una señora llamada Connie Jones para realizar una evaluación psiquiátrica de su ex marido, quien tenía la custodia del hijo de ambos.

El reporte de Pitt, escrito después de cuatro horas de la entrevista llevada a cabo en unas oficinas de Phoenix y Scottsdale, ambas ciudades de Arizona, explicó que el señor Dwight Jones estaba sumamente enojado, pues insistía en que su esposa había contratado a un grupo de psiquiatras para hacerlo pasar como un hombre violento y paranoide, incapaz de hacerse cargo de su hijo.

La teoría conspiratoria narrada por Dwight Jones posiblemente tenía algo de verdad.

Connie Phillips y Dwight Jones se casaron en junio de 1988 en Carolina del Norte. Él trabajaba y ella aún estudiaba en una escuela de medicina. Al nacer el hijo de ambos en 1997, y debido a que ella ganaba más dinero que él como radióloga, decidieron que Dwight se quedara en casa y cuidara al niño.

Doce años después, cuando ya el hijo había crecido, Connie pidió a Dwight que buscara nuevamente un empleo. El hombre se negó y los conflictos domésticos comenzaron, al grado que en una ocasión Dwight golpeó a Connie, provocándole una fractura de esternón.

La pareja se divorció, pero la custodia del hijo seguía a cargo de Dwight, misma que perdió cuando, durante una conversación entre ambos, el adolescente se quedó profundamente dormido. El hombre se alarmó y llamó al 911, preocupado porque el menor estuviera consumiendo drogas.

Ese episodio sirvió para que Connie exigiera que le devolvieran al adolescente, contratando incluso a un detective que ingresó ilegalmente al domicilio de Dwight, encontrando supuestamente un arma, un equipo de detección de semen y tres pares de pantaletas femeninas.

Asimismo, la mujer indicó que su ex esposo había gastado 50 mil dólares en clubes de juego y de striptease.

A partir de entonces, Dwight Jones utilizó todo lo que estuvo a su alcance para recuperar a su hijo, filmando incluso más de 10 horas de videos que subió a YouTube en los que acusaba a su esposa y a su grupo de abogados y psiquiatras para quitarle al adolescente.

Al no obtener resultados, el pasado 31 de mayo, Dwight llegó a la oficina de Steven Pitt y lo asesinó a balazos. Fue la primera víctima de seis más que el hombre mató y a los que culpaba de toda su amargura.

De los seis homicidios que Dwight Jones cometió, cuatro estaban vinculados al proceso del divorcio. De dos más —una pareja de ancianos—se desconoce qué lo motivó a dispararles en la cabeza.

Noventa y seis horas después de que Jones se estrenó como un asesino itinerante, la policía rodeó el motel que el hombre había elegido para ocultarse.

De acuerdo con el reporte policíaco, Dwight Jones realizó “entre seis y ocho disparos” antes de suicidarse.

El mismo reporte señala: “Murió solo”… Nada nuevo, Dwight Jones llevaba casi nueve años viviendo solo, en moteles, sin trabajo, resentido contra las personas que, insistía, conspiraron contra él.

operamundi@gmail.com

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