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Martes , 11.12.2018 / 08:16 Hoy

Vidas Ejemplares

Un asesino serial en libertad condicional

José Luis Durán King

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José Gilberto Rodríguez, de 46 años, obtuvo su libertad condicional en septiembre de 2017. El martes 9 de julio, el hombre no pudo más, se quitó el brazalete de control de tobillo que la policía le había colocado y salió a tomar el fresco en las calles de un suburbio de Houston, en el condado Harris.

Rodríguez, ha pasado buena parte de su vida tras las rejas. Ha recibido condenas por robo con allanamiento de morada, intento de abuso sexual con agravantes y robo de automóviles.

En un lapso de seis días, Rodríguez asesinó a Pamela Johnson, de 62 años; a Allie Barrow, de 28, y a un hombre cuya identidad aún se desconoce.

La señora Johnson, quien fue asesinada en el interior de su domicilio en el área de Cypress, en Houston, era una devota cristiana, quien, de acuerdo con la gente que la conoció, hacía galletas que regalaba a sus vecinos. Familiares señalaron que un televisor, una computadora y joyas faltaban en la casa de Johnson.

Allie Barrow fue asesinado a balazos en el interior de la empresa Mattress Firm, mientras que el desconocido fue baleado dentro de la empresa Mattress One. Ambas compañías de Houston se dedican a la venta de colchones.

Rodríguez fue captado por las cámaras de vigilancia del estacionamiento del centro comercial Willobrook, lugar al que fue a aparcar el auto que robó a la señora Johnson.

Curiosamente, el estacionamiento de Willobrook fue el área que Rodríguez eligió para abandonar los autos que arrebató tanto a sus víctimas mortales como a los que simplemente robó.

El presunto asesino serial también es sospechoso del robo a mano armada contra un conductor de un autobús, quien fue herido a balazos. El 9 de julio, Rodríguez irrumpió en un domicilio a robar. En esta ocasión no hubo heridos.

A causa de la actividad febril de Rodríguez, las autoridades Houston advirtieron a la ciudadanía que no abrieran sus puertas a extraños, y no dudaron en alertar sobre la posibilidad de los ataques de un asesino en serie.

La policía de Houston difundió por televisión y portales de internet las imágenes de Rodríguez caminando en el centro comercial Willobrook, añadiendo que el individuo era peligroso y podía estar armado.

La mañana del 17 de julio, un hombre llamó a la policía para explicar que había visto al presunto asesino conduciendo un auto Nissan Sentra, que era el que manejaba Rodríguez. De acuerdo con las autoridades, el individuo estaba buscando su siguiente víctima.

Alrededor de las siete de la mañana, Rodríguez vio que una patrulla se dirigía hacia él. Subió al Nissan Centra e intentó huir. La persecución e automóvil duró más de 15 minutos.

Rodríguez se entregó sin oponer resistencia. Los agentes encontraron en el interior del vehículo una pistola, la cual al parecer era de una de sus víctimas.

José Gilberto Rodríguez, quien tiene el cuerpo cubierto de decenas de tatuajes, cuenta con un copioso expediente de antecedentes penales: es un delincuente sexual fichado por la policía; perteneció a una pandilla, y antes de ser liberado de forma condicional el pasado septiembre, el hombre había vivido 28 años en la prisión.

Fue prácticamente un estado de sitio el que impuso Rodríguez en la zona noreste de Houston. Incluso, las tiendas de colchones en las que aparecieron muertos dos hombres tuvieron que avisar que cerraban hasta nuevo aviso.

Hasta el momento, José Gilberto Rodríguez no ha declarado que lo motivó a perpetrar una relampagueante serie de ataques que costó la vida de tres personas y que tiene en el hospital a varias más.


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