• Regístrate
Estás leyendo: Tras las huellas de un payaso asesino
Comparte esta noticia
Jueves , 20.09.2018 / 22:04 Hoy

Vidas Ejemplares

Tras las huellas de un payaso asesino

José Luis Durán King

Publicidad
Publicidad

En 2007 el Instituto Nacional de Justicia estadunidense acuñó el concepto Desastre Masivo Silencioso para referirse a decenas de miles de personas desaparecidas cuyos datos no aparecen en alguna de las bases de datos federales.

Un estudio posterior, a cargo del Centro Rand de Vigilancia de Calidad, señaló que pocos departamentos de policía de la Unión Americana cuentan con una normatividad formal para conducir investigaciones de casos fríos.

El estudio añadió que a raíz de las carencias señaladas, solo uno de cinco casos era resuelto y, en consecuencia, producía escasos arrestos.

En 1999, Jason Moran, nativo de Illinois, ingresó a los 22 años a la oficina del sheriff del condado Cook. Su propósito era llegar a ser un oficial de policía, lo que fue, aunque por poco tiempo, pues para 2006 su carrera dio un giro cuando se le encargó la investigación de un caso frío, correspondiente a un hombre llamado Glenn Serrat, cuya osamenta fue hallada en una zona boscosa del sur de Chicago.

Después de una investigación exhaustiva que incluyó decenas de entrevistas con familiares de la víctima, amigos, conocidos e incluso pequeños distribuidores de drogas, Moran concluyó que el sujeto murió por una sobredosis de heroína en el lugar donde sus restos fueron encontrados.

El sheriff Tom Dart decidió enviar a Moran de tiempo completo al departamento de casos fríos, el cual recibió el nombre de Departamento X una vez que Moran incluyó en sus indagatorias a especialistas en osteología, reconstrucción facial y exhumaciones, estos últimos con la tarea de auscultar en cementerios, tanto en archivos como en tumbas en las que se habían enterrado posibles personas cuya muerte no fue investigada.

Fue así que en 2011 Moran y su equipo se enteraron que en un cementerio de Homewood una tumba albergaba un batiburrillo de huesos de niños indigentes y varios objetos sin relación con la muerte de los infantes. Solo que debajo de los restos y la basura los investigadores encontraron ocho huesos correspondientes a adultos.

El hallazgo de los restos óseos fue parte del proceso de una investigación encabezada por Moran tendiente a identificar a ocho víctimas del homicida serial John Wayne Gacy, quien oficialmente entre 1972 y 1978 violó y asesinó a 33 jóvenes, cuyos restos distribuyó de la manera siguiente: 26 en el sótano de su propia casa en el noroeste de Chicago, tres en otros lugares del mismo inmueble, y cuatro en los esteros de un río cercano.

Para Moran era inconcebible que ocho víctimas aún no fueran identificadas en tres décadas, pues representaba un cuarto del total de los homicidios cometidos por Gacy.

Un factor que ha contribuido a rastrear a las víctimas de Gacy es que el asesino era un hombre que guardaba en un gabinete de cinco cajones los trofeos de sus posibles presas: más de 100 credenciales y tarjetas de identificación.

La investigación de Moran solo ha arrojado la identificación de una de las ocho víctimas: William Bundy, quien una noche dijo que iba a una fiesta y nunca más fue visto.

Hay que apuntar que dos de las presuntas víctimas de Gacy fueron halladas vivas en locaciones lejanas de Chicago. Solo que el caso del contratista de Chicago sigue abierto, debido, precisamente, a las casi 100 credenciales halladas en su gabinete de recuerdos.

Gacy era un hombre de negocios que recorrió al menos 26 estados de la Unión Americana. Muchas de las identificaciones halladas en el gabinete pertenecieron a personas de diferentes entidades geográficas de Estados Unidos. ¿Esto qué quiere decir? Que la cifra de 33 homicidios que le atribuyen al hombre que gustaba disfrazarse de payaso para brindar funciones benéficas en orfelinatos puede ser conservadora.

operamundi@gmail.com

www.twitter.com/compalobo

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.