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Domingo , 16.12.2018 / 13:06 Hoy

Vidas Ejemplares

Los demonios ocultos del escritor Liu Yongbiao

José Luis Durán King

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Sucedió hace menos de una semana en la provincia de Anhui, China. El escritor Liu Yongbiao fue arrestado mientras corregía el trabajo de uno de los alumnos que asistía al curso de literatura que el hombre impartía en su domicilio.

Escritor famoso en su país, autor de varias novelas y editor de un periódico estudiantil, el señor Yongbiao, de 53 años, había vivido las dos últimas décadas en la zozobra, después de que en 1995 él y un amigo ahora sexagenario del que solo se ha proporcionado el apellido, Wang, emularon a los criminales estadunidenses Richard Dick Hickock y Perry Smith para montar su propia versión de A sangre fría, la novela de Truman Capote.

En 1959, Hickock y Smith viajaron en automóvil varios kilómetros hasta llegar a un pueblo de Kansas llamado Holcomb para perpetrar un robo en la casa de la familia Clutter, que supuestamente guardaba miles de dólares en algún escondite del inmueble.

No era así. Después de amordazar a Herbert, su esposa Bonnie y a los hijos adolescente Kenyon y Nancy Clutter, los delincuentes buscaron por toda la casa y no hallaron más que unos cuantos dólares que no pagaban siquiera la gasolina invertida en el viaje.

Con la frustración a cuestas y los bolsillos vacíos, Hickock y Smith decidieron masacrar a la familia.

Una pequeña nota aparecida en The New York Times acerca del crimen ocurrido en Holcomb inspiró a Capote para escribir una novela que cambió el rumbo de la literatura de Estados Unidos.

El 29 de noviembre de 1995, Yongbiao y Wang salieron de sus respectivos hogares en Anhui con el objetivo puesto en la ciudad de Huzhou (provincia de Zhejiang), donde realizarían un robo en una casa de huéspedes.

Una vez dentro del hostal, los individuos fueron directamente hacia uno de los clientes, de apellido Yu, quien fue asesinado al resistirse al atraco.

Para no dejar testigos, Yongbiao y Wang mataron a golpes a la pareja de ancianos que regenteaba el hostal y al nieto de éstos, de 13 años.

Pese a las pruebas que recabó la policía local —toallas usadas por los asesinos, huellas dactilares y de pisadas, así como el retrato robot aportado por algunos huéspedes—, la investigación no arrojó resultados positivos de momento.

Los siguientes 22 años antes de su detención, Yongbiao los dedicó con gran éxito a forjarse una carrera de escritor de novelas policiacas. Era uno de los activos en una de las editoriales más prestigiosas de su país. Incluso una serie de televisión adaptó una de sus obras.

Inicialmente se dio a conocer que fue el prólogo de su novela Un doloroso secreto, lo que llevó a la detención de Yongbiao.

No fue así: fue el resultado de una investigación que no se cerró. Todo lo contrario: el banco de datos se incrementó durante más de 20 años.

Nuevas pruebas de ADN y el análisis de más de 60 mil huellas dactilares en 15 provincias condujeron a las autoridades una vez más a la provincia de Anhui. Cientos de personas fueron obligadas a aportar una muestra sanguínea, entre ellas Yongbiao.

Una llamada anónima a la policía fue clave en la detención del escritor, quien al ver a las autoridades señaló: “Durante todo este tiempo me encontraba aquí esperándolos”.

Yongbiao, quien escribía la continuación de su primera historia, en la que incluía a una escritora que comete varios asesinatos nunca resueltos, ya había redactado una carta a su esposa, en la que, además de pedirle perdón, le explica: “He esperado este momento durante 20 años”.

Hay grandes posibilidades de que Liu Yongbiao enfrente la pena de muerte, que en China se aplica de forma expedita. Mientras tanto, el hombre ha dicho que aprovechara el tiempo de prisión para seguir escribiendo.

operamundi@gmail.com

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