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Martes , 16.10.2018 / 01:03 Hoy

Vidas Ejemplares

La mujer del tatuaje en las nalgas

José Luis Durán King

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Cynthia Lynn Coffman “siempre tenía un hombre al lado”, señaló en una entrevista el abogado defensor Leonard Gumlia, refiriéndose a una mujer que provenía de un hogar de empresarios católicos y que en su intento por encontrar una nueva vida dejó atrás su pasado y un hijo en San Luis, Misuri, mudándose al estado de Arizona.

Ahí conoció a su enésimo príncipe azul, Doug Huntley, con quien, en mayo de 1986, se fue a Barstow, California, en un viaje de aventón y metanfetaminas que culminó con el arresto de la pareja. Coffman fue liberada seis semanas después y Huntley permaneció en prisión.

Una tarde, un hombre visitó a Coffman en el departamento donde ella vivía para avisarle que habían cambiado de celda a su novio. El mensajero era James Gregory Marlow, quien acababa de salir de la prisión de Barstow, a cuya celda, precisamente, había sido transferido Huntley.

La atracción entre Coffman y Marlow fue inmediata. Se olvidaron de Huntley e iniciaron su romance, que se caracterizó por periodos de amor, violencia y drogas heroicas.

Nacido en 1957, James Gregory Marlow era carne de presidio. Se dedicaba al robo desde los 10 años. En 1980 fue remitido a la Prisión Estatal de Folsom, California, por irrumpir en domicilios, en los que robaba a punta de pistola. Se autodenominaba El Lobo de Folsom y su cuerpo era un mural ambulante de tatuajes que presumían la Hermandad Nazi Aria.

La adicción en la pareja creció al punto de mendigar dosis inyectadas de metanfetamina cristalizada. Fue así como llegaron el 26 de julio de 1986 al condado Whitley, Kentucky. Fue un viaje relámpago en el que se les vinculó con el asesinato de un narcomenudista, al que robaron 5 mil dólares.

Días después, en el estado de Tennessee, Marlow y Coffman contrajeron matrimonio en una ceremonia peculiar rodeada de motociclistas. Para celebrar la ocasión, Coffman se hizo un tatuaje en las nalgas con la leyenda “Yo pertenezco a El Lobo de Folsom.

Regresaron a California, al hogar de unos familiares de Marlow, quienes pronto se cansaron de los excesos de la pareja a la que terminaron por correr.

Sin dinero, se refugiaron en una zona boscosa, donde Coffman contrajo piojos y Marlow tuvo que darse un baño de keroseno para acabar con los ácaros que se adhirieron a su cuerpo.

Con el síndrome de abstinencia a cuestas, la noche del 11 de octubre de 1986 Marlow y Coffman secuestraron a Sandra Neary, de 32 años, después de que la joven extrajo dinero de un cajero automático en Costa Mesa. Su cuerpo descompuesto fue hallado cerca del condado Riverside. Murió estrangulada.

La segunda víctima mortal fue Pamela Simmons, de 35 años, quien desapareció el 28 de octubre después de salir de un cajero automático.

El 7 de noviembre siguiente, Corinna Novis, de 20 años, desapareció en Redlands. La joven alcanzó a apuntar los nombres de Coffman y Marlow en un papel que dejó en el auto que la policía encontró abandonado. El cuerpo desnudo de Corinna apareció días después. Fue violada analmente antes de morir estrangulada.

Antes de ser arrestada, la pareja asesinó en un cuarto de motel a Lynel Murray, de 19 años.

El 14 de noviembre, Coffman y Marlow fueron detenidos mientras pedían aventón. Traían consigo prendas de vestir y joyería que habían robado de la tienda de Murray.

La pareja de asesinos fue condenada a muerte. Coffman señaló que fue obligada por Marlow en la comisión de los homicidios. De hecho, pidió a su abogado defensor que le consiguiera a alguien que le borrara el tatuaje de su cuerpo.

Las autoridades no creyeron la historia de la mujer, sobre todo porque desde su celda Coffman continuó enviando cartas de amor al hombre que amó con locura homicida.

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