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Lunes , 15.10.2018 / 12:55 Hoy

Vidas Ejemplares

El hombre que no mataba ni una mosca

José Luis Durán King

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A finales de 2012, Carol White, una mujer de Cape Town, Sudáfrica, aceptó que Charmaine Mare, de 16 años, viviera en la casa que ella compartía con su hija Kristen y su novio Johannes Christiaan de Jager.

Sin embargo, Charmaine se mudó antes de lo previsto. Carol y su hija tenían unos boletos para un crucero, que no pudieron cancelar. Las mujeres se ausentaron por cuatro días, del 7 al 11 de enero de 2013. Se fueron tranquilas, pues durante los pocos días que Charmaine había convivido con su nueva familia, todos parecían aceptarla bien, incluso el novio de White.

En la fecha referida, Johannes Christiaan de Jager se dedicaba a la mecánica automotriz. Tenías estudios incluso universitarios, había estado en el ejército, era un hombre amoroso con Carol White y la hija de ésta, Kristen.

La gente que conocía a De Jager no recordaba algún incidente que denotara una conducta extraña en él. Todo lo contrario: en general se referían a él como un individuo tranquilo.

Por eso, cuando la señora White comenzó a recibir mensajes de texto en su teléfono móvil de parte de Charmaine, no pensó que De Jager estuviera acosando a la adolescente, como ésta daba a entender en su comunicación.

Cuando White y su hija regresaron de su viaje se enteraron que Charmaine había desaparecido. La mujer acudió a la policía a reportar la ausencia de la adolescente. Mientras tanto, De Jager sostenía la versión de que la joven había dicho que iba por cigarros y simplemente no volvió.

La policía y un grupo de voluntarios —al que se sumaron Claire, Kristen y De Jager—comenzaron la búsqueda de Charmaine. El 14 de enero, el grupo halló parte del cadáver de la joven. Las autoridades recobraron el torso y la cabeza de la adolescente, solo que el asesino al parecer había intentado ocultar evidencias, quemando los restos.

En las horas siguientes, los agentes rescataron las piernas y los brazos de Charmaine, en avanzado estado de descomposición pero no quemados.

Los mensajes que Charmaine había enviado a Claire incriminaron a De Jager, quien varias horas después de ser detenido explicó que la adolescente falleció tras caer mientras se bañaba. Él, dijo, entró en pánico y decidió desmembrar a la joven y deshacerse de las partes.

Solo que, de acuerdo con los exámenes forenses, la cabeza no mostraba contusiones, aunque había indicios de que Charmaine había sido violada post mórtem. Además, a los agentes les llamó la atención que De Jager no mencionaba el nombre de Charmaine ni por equivocación. Cuando se refería a los restos de la adolescente lo hacía en tono despectivo llamándolos “eso”.

Al enterarse del curso que tomaba la investigación, White fue la primera en defender a su novio. Dijo que éste jamás mostró algún interés sexual por Charmaine y que matar estaba “completamente fuera de la personalidad de De Jager”.

De Jager nuevamente cambió su versión. Señaló que sí violó a Charmaine, pero que nunca la mató. Aceptó que practicó la necrofilia, pero no la responsabilidad de la muerte de la adolescente.

Carol White finalmente tuvo que aceptar que vivía con un perfecto desconocido cuando De Jager no solo aceptó haber asesinado a Charmaine sino que también en 2008 mató a una prostituta. El cadáver de la trabajadora sexual fue utilizado para propósitos sexuales por parte de su verdugo.

Como dato curioso en el caso de Johannes Christiaan de Jager, un hombre tranquilo que aparentaba no matar ni una mosca, hay que apuntar que fue condenado a prisión de por vida, veredicto al que se añadieron tres meses… la pena que en Cape Town se da a quien roba un teléfono celular, en este caso el de Charmaine.

operamundi@gmail.com

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